Lo vi muy nervioso y preocupado. Observaba fijamente la pantalla de una tableta, quizá un iPad. Me acerqué y le pregunté: "¿Qué te pasa?". No respondió; únicamente me miró con expresión de angustia y volvió la vista a su dispositivo. No insistí. Continué tomando mi licuado verde en un pequeño negocio cercano a mi casa.
Lo único que alcanzaba a escuchar eran insultos dirigidos a lo que veía en la pantalla. Era un joven de no más de 17 años; lo he visto crecer, pues es hijo de un vecino.
Me despedí de quienes ahí estaban, la que atiende me dijo, es que ese chamaco se la vive apostando lo que el papá no tiene, incluso lo dijo como para que todos escucharan, ya no respondí. Primero pensé que el joven estaba viendo una serie coreana de esas que les gustan muchos a los jóvenes, pero estaba viendo un partido de fútbol a las 7:30 de la mañana. Fue antes del Mundial 2026.
Ahora con el Mundial por todos lados veo publicidad de casas de apuestas, en las plataformas digitales, incluso las he visto en parabuses e incluso durante los partidos de futbol. Muchas plataformas incluso ofrecen hasta mil pesos en bonos de bienvenida. En realidad, se trata de créditos promocionales sujetos a diversas condiciones de uso, diseñados para incentivar que el usuario comience a apostar.
El problema es que esa publicidad está al alcance de los niños y población juvenil, además de cualquier individuo. Aunque algunas plataformas establecen restricciones de edad, es necesario fortalecer su regulación y limitar su exposición, especialmente entre los menores de edad.
La Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT 2025) realizada por el gobierno federal de México, señala que aproximadamente 4 millones de mexicanos hicieron apuestas en el año 2025 y 249 mil personas presentaron signos de adicción, esto incluye a niños y adolescentes.
La Organización Mundial de la Salud y la American Psychiatric Association señalan que la ludopatía se caracteriza por la incapacidad para controlar el impulso de apostar, aun cuando el juego provoca pérdidas económicas, problemas familiares, laborales, académicos o emocionales.
Se deja de apostar por entretenimiento y se comienza a hacer por una necesidad difícil de controlar. Incluso cuando se es consciente de las consecuencias económicas, familiares, laborales o emocionales, resulta muy complicado detenerse. Se vive el síndrome de abstinencia que es un dolor emocional y físico por no poder apostar.
Antes de la pandemia del 2020, las apuestas se realizaban en lugares físicos como hipódromos, casinos, sorteos con una fecha y hora determinada, pero durante la época de aislamiento empezaron a realzarse a través de las plataformas digitales, y hoy se puede apostar las 24 horas del día desde un teléfono celular, te dan dinero ficticio para que no apuestes del tuyo, y muchos quedan enganchados, después te sentirás obligado de manera psicológica a poner de tu propio capital.
Otras maneras para engatusar es que duplican o triplican el primer depósito, también dan bonificaciones para utilizarlas para hacer alguna compra en línea, además recompensas aleatorias, de repente cuando detectan que la persona ha dejado de apostar, le dan nuevamente dinero ficticio para volverlo a enganchar o alguna otra promoción. Incluso estas casas de apuestas online dan préstamos, únicamente para que sigas apostando.
¿A quién no le seduce la idea de que le den dinero gratis? Pero esto me recuerda el cuento de Hansel y Gretel, en donde la bruja los seduce con dulces y chocolates para que entren a su casa y posteriormente poder comérselos. Las adicciones se comen al ser humano destruyéndoles su vida.
Así le está pasando, a muchos individuos, les dan mil pesos ficticios, y los utilizan para apostar, posteriormente, empiezan a perder, a endeudarse, incluso a pedir prestado para poder apostar más, los casos más extremos son cuando roban o venden bienes propios o ajenos para poder seguir participando. Esto viene acompañado de daño al círculo familiar, a la relación de pareja, al entorno laboral, a la salud física y emocional del apostador.
Las nuevas tecnologías de acuerdo al comportamiento del sujeto en las redes sociales, pueden detectar tu edad y poder de consumo, y cómo lograr que fácilmente compres algún producto o servicio, que no te haga falta. Estoy seguro que usted ya ha visto la publicidad de las casas de apuestas de manera constante, especialmente si ha estado viendo los partidos del Mundial 2026, de ser así los algoritmos ya detectaron que usted puede ser víctima de ellos. Entonces tenga cuidado.
Todo indica que la ludopatía continuará creciendo si no se fortalecen las medidas de prevención, regulación y atención especializada. Aunque resulta imposible predecir con exactitud su evolución, los datos de los últimos años muestran una tendencia al alza.
La ludopatía es un problema antiguo, milenario, pero no se había observado que tanta población participará, ni que la población entre 12 y 17 años fuera víctima de esta actividad adictiva, de acuerdo al ENCODAT 2025, el grupo de esa edad que participó fue de más de 904 mil jóvenes mexicanos, para 2026, después del Mundial de Futbol, seguro que será mucho mayor.
Entre más temprano se inicié alguien en alguna adicción es más complicado que salga de ella. Por eso es importante si tiene pequeños deberá alejarlos de las pantallas lo más pronto posible y mantenerlo haciendo actividades deportivas, culturales, artísticas, medioambientales, de voluntariado social, o que participe en grupos pastorales. Como decían los griegos, el ocio es la madre de todos los vicios.
Si detecta que alguien en su familia o usted mismo está cayendo en las apuestas y no lo puede controlar es importante buscar atención psicológica, ninguna adicción es fácil de aceptar. Pero si se puede controlar y superar.