La intervención de Estados Unidos en Venezuela, -conforme pasa el tiempo-, se desdibuja moralmente.
Lo que parecía ser un espaldarazo a la democracia para que se respetase el voto ciudadano, -manifestado en las elecciones presidenciales de Venezuela en 2024-, hoy cambia de interpretación.
En todo este proceso liderado por Estados Unidos ha sido ignorado el presidente legítimo de Venezuela, Edmundo González, quien exhibió las actas que le dieron el triunfo, mientras Maduro no pudo hacerlo. Y la activista María Corina Machado, -con todo y su Premio Nóbel de la Paz-, tampoco ha sido incluida en este proceso.
María Corina Machado parece ser que será recibida en la Casa Blanca por el presidente Trump la próxima semana. Sin embargo, más allá de la cortesía para con ella, no hay nada más.
Excepto la ausencia de Maduro, -hoy procesado penalmente en Estados Unidos-, todo sigue igual en Venezuela, pues el gobierno del presidente Trump dejó en funciones al mismo gobierno bolivariano de antes, aunque ahora presidido por Delcy Rodríguez, quien era la vicepresidenta en la administración de Nicolás Maduro.
Incongruentemente ahora Delcy Rodríguez quedó reconocida oficialmente por Estados Unidos como presidenta, con lo cual ese país ha legitimado esa fraudulenta elección del 2024 de la que ella formó parte. ¿Cómo entender ésto?
Ahora todo indica que el verdadero objetivo del presidente Trump siempre fue tomar control del petróleo de Venezuela, que es una de las reservas de hidrocarburos más grandes del mundo.
Los tiempos en que Estados Unidos era el referente aspiracional en lo relativo a democracia, se desdibuja frente al pragmatismo de la “realpolitik” del actual gobierno norteamericano.
Por otra parte, debemos poner atención a la forma en que México está jugando su rol en la política exterior.
La condena del Gobierno de México a la incursión norteamericana sobre Venezuela parece más el apoyo a un socio y amigo, que un cuestionamiento institucional sustentado en los valores democráticos.
Parecen lejanos los tiempos en que México era un país respetado como referente en política exterior.
El gobierno mexicano ha cometido errores como lo fue no haberse sumado a la invitación que los presidentes socialistas de Brasil, Lula; Boric, de Chile y Petro, de Colombia, le hicieron al presidente López Obrador para exigir juntos a Maduro aceptar su derrota, o mostrar las actas electorales que respaldaban su triunfo.
Sin embargo, López Obrador rechazó sumarse a este llamado democrático y prefirió alinearse con los dictadores Daniel Ortega de Nicaragua y Diaz Canel de Cuba, quienes se solidarizaron con Maduro.
Ni qué decir del triste papel de México, que no se solidarizó con Ucrania como víctima de la invasión rusa, cuando este tema fue analizado en la ONU.
Esto muestra que no son los principios democráticos los que motivan la posición de México, sino las complicidades con los países amigos.
Todo indica que para el gobierno de Mexico vienen tiempos de definiciones en política exterior.
GROENLANDIA
El capricho de comprar Groenlandia al reino de Dinamarca, y la posibilidad de una anexión forzada de este territorio a Estados Unidos, -por medios militares, si su propuesta fuese rechazada-, puede tener grandes repercusiones para la estabilidad del mundo.
El gobierno de Dinamarca rechazó cualquier posibilidad para ceder Groenlandia y toda la Comunidad Europea se solidarizó con este pequeño país, lo cual pone en riesgo la existencia de la OTAN, que es la organización militar formada en 1949 por los países europeos, -además de Estados Unidos y Canadá-, para proteger a esta región europea respecto de la Unión Soviética, durante la denominada “guerra fría”.
Si Estados Unidos optase por una acción militar para anexar Groenlandia, -o alguna parte de este vasto territorio-, implícitamente se estaría abriendo la posibilidad de que Rusia justifique su invasión sobre Ucrania. Además, que una OTAN disminuida y con menos recursos tenga que seguir apoyando a Ucrania y en paralelo empezar a defender a Groenlandia y Dinamarca en contra de uno de sus socios fundadores: Estados Unidos.
LA NUEVA ESCUELA MEXICANA
La denominada Nueva Escuela Mexicana no es nueva, pues está compuesta por estereotipos ideológicos para manipular la mente de los educandos. Se basa en el modelo educativo creado por Paulo Freyre, cuya obra maestra se titula “Pedagogía del Oprimido”, que fue publicada en 1969, hace 56 años.
Este pedagogo brasileño construyó un modelo educativo sustentado en el marxismo y en la “Teoría Critica”, desarrollada por la Escuela de Fráncfort.
Además, de mexicana no tiene nada pues fue desarrollada con la visión bolivariana del Foro de Sao Paulo para ser impuesta en todos los países donde llegue a gobernar un partido de esta izquierda latinoamericanizada.
Los libros gratuitos de texto son el eje de esta visión educativa y lo que éstos nos muestran es un objetivo ideológico con poca capacidad de aprendizaje y mucho de manipulación para el educando.
Marx Arriaga, -el impulsor de este proyecto y creador de los nuevos libros gratuitos de texto-, anda buscando el apoyo de grupos que operan dentro del SNTE para rebelarse en contra de quienes dentro de la SEP piden mesura para revisar bien el modelo educativo.
Por lo pronto, por la improvisación y las prisas los libros de texto gratuitos realizados por la SEP con una inversión multimillonaria tienen gravísimos errores, producto de la novatez, que Marx Arriaga quiere presentar como áreas de oportunidad.
Lo que es de extrañarse es que la sociedad civil no se ha manifestado de forma contundente en contra de este atentado que afectará el futuro de la niñez mexicana, a quien se pretende negar una educación de calidad.
¿Dónde están las asociaciones de padres de familia? Calladas y ausentes.
Por callar ahora dentro de unos años tendremos generaciones de mexicanos incompetentes.