Esta semana comenzaron maniobras de remoción en el ex convento jesuita, también conocido como el antiguo templo de San Agustín, ubicado en Zaragoza esquina Serdán, en el centro de la ciudad de Veracruz.
Trabajadores de Obras Públicas del Ayuntamiento retiraron los sellos que se habían colocado a inicios del mes de septiembre y abrieron uno de los accesos para poder ingresar e iniciar labores de limpieza.
En una de las áreas ya han retirado escombros, basura y residuos en general, que estaban al interior, para echarlos a un camión de volteo y llevarlos a un sitio de disposición final autorizado.
En el transcurso de los siguientes días continuarán los trabajos hasta dejar despejado todo el inmueble; después el gobierno estatal ejecutará un proyecto de rehabilitación como parte del rescate del centro histórico de Veracruz.
De acuerdo con información preliminar, las labores de restauración estarán a cargo del gobierno del Estado de Veracruz a través de la Secretaría de Cultura.
Cabe recordar que hace más de un mes autoridades estatales y municipales desalojaron a invasores del edificio, con el apoyo de elementos de la Secretaría de Seguridad Pública y de la policía municipal.
En esa ocasión se detectó a dos personas, quienes ocupaban el ex convento de manera ilegal; uno se encontraba dentro de un espacio al que le había colocado un candado, por lo que hubo necesidad de utilizar cizalla.
Las autoridades municipales y estatales se sorprendieron de que uno de los invasores contaba con una cocina e incluso tenía habilitado un equipo de aire acondicionado.
Todo fue desmantelado y tanto las ventanas como puertas tuvieron que ser selladas para evitar que individuos siguieran entrando.
El ex convento de San Agustín tiene una historia que se remonta a la época de la Nueva España, cuando perteneció a la Compañía de Jesús, es decir, de los jesuitas.
Con la expropiación de bienes eclesiásticos impulsada por las Leyes de Reforma del presidente Benito Juárez en 1859, el inmueble fue cerrado al público y no volvió a abrirse sino hasta 1888.
En 1915, para prolongar la calle Aquiles Serdán hacia la zona ganada al mar en el malecón, el edificio fue seccionado. Una parte simplemente desapareció.
Lo que quedó en pie sobrevivió décadas de abandono hasta que, en 2015, el Gobierno del Estado de Veracruz adquirió el inmueble. Sin embargo, la compra no se tradujo en acciones concretas de rescate durante mucho tiempo.
El ex convento siguió deteriorándose: basura acumulada en su interior, muros comprometidos y una puerta para quienes viven en la calle y buscaban refugio.
El ex convento jesuita no es el único inmueble histórico del puerto que ha padecido años de descuido, pero sí uno de los más emblemáticos.
Su ubicación en pleno Centro Histórico de Veracruz, a pasos del malecón y de la vida cotidiana del puerto, hace que su deterioro sea visible para cualquiera que camine por esa zona.
La restauración de este tipo de edificaciones va mucho más allá del valor arquitectónico. Implica recuperar memoria colectiva, reactivar el tejido urbano y apostar por el turismo cultural como motor de desarrollo.