El envejecimiento también forma parte del ciclo natural de vida de los animales y, al igual que ocurre con las personas, los perros y gatos de edad avanzada pueden presentar cambios físicos y cognitivos que requieren cuidados especiales.
En entrevista para XEU Noticias, el médico veterinario Amílcar Meza Rodríguez, presidente de la Asociación Estatal de Médicos Veterinarios FADIS, explicó que algunas mascotas pueden desarrollar el llamado síndrome de disfunción cognitiva, conocido coloquialmente como demencia senil.
El especialista detalló que se trata de una enfermedad neurodegenerativa, progresiva y lenta, que afecta principalmente a perros y gatos geriátricos. Este proceso está relacionado con el deterioro de las neuronas y puede provocar alteraciones en la memoria, la percepción del entorno, el sueño y la interacción con las personas.
De acuerdo con el veterinario, estudios especializados estiman que aproximadamente 28 por ciento de los perros de entre 11 y 12 años pueden presentar algún grado de disfunción cognitiva.
La proporción aumenta conforme avanza la edad y puede llegar hasta 68 por ciento entre perros de 15 y 16 años.
En el caso de los gatos, alrededor de 30 por ciento de los ejemplares de entre 11 y 14 años pueden presentar signos relacionados con este padecimiento, mientras que en gatos de 15 años o más la cifra puede alcanzar aproximadamente el 50 por ciento.
Meza Rodríguez destacó que detectar los cambios a tiempo permite que un médico veterinario determine el grado de deterioro y establezca medidas para mejorar la calidad de vida de la mascota.
El especialista señaló que existen algunos cambios de comportamiento que pueden advertir que un perro o gato está atravesando por un proceso de deterioro cognitivo:
El veterinario recomendó evitar cambios constantes en el entorno del animal, ya que mantener una distribución conocida puede ayudar a disminuir la confusión.
Ante esta posibilidad, Amílcar Meza explicó que una mascota con disfunción cognitiva puede perder parte de la identificación o reconocimiento hacia su propietario, aunque consideró poco probable que llegue a olvidarlo completamente.
En este proceso también intervienen otros sentidos, particularmente el olfato, que es fundamental para los perros y contribuye al vínculo que desarrollan con las personas con quienes conviven.
El especialista explicó que la disfunción cognitiva es un proceso degenerativo que no puede revertirse completamente. Sin embargo, existen alternativas que pueden ayudar a ralentizar su progresión y mejorar las condiciones de vida del animal.
Entre las medidas que puede determinar un médico veterinario se encuentran:
Meza Rodríguez hizo énfasis en que no se debe administrar a una mascota un medicamento recomendado por vecinos, familiares o personas que hayan tenido un caso similar, debido a que cada animal requiere una evaluación individual y un tratamiento acorde con sus condiciones.
El objetivo, explicó, no es recuperar completamente las capacidades que se han perdido, sino hacer más lento el deterioro y ofrecer una mejor calidad de vida durante la etapa geriátrica.
Finalmente, el médico veterinario llamó a los propietarios a ser empáticos con sus mascotas durante la vejez y evitar aislarlas o ignorarlas cuando presenten problemas cognitivos.
"Veámonos nosotros en ese espejo", señaló, al comparar el envejecimiento de las mascotas con el de las personas mayores. Destacó que, durante esta etapa, los animales necesitan acompañamiento, atención y afecto para conservar su bienestar hasta el final de su vida.