Tras los operativos que realizó la Dirección de Transporte Público del Estado a finales de junio, con aseguramiento de vehículos incluidos, quienes manejan para Uber, Didi e InDrive afirman que el servicio en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río continúa.
Ángel Domínguez, representante de la Unión Veracruzana de Conductores de Aplicación (Uveca), sostuvo que pese la incertidumbre que prevalece en el sector, hay quienes siguen trabajando pero ahora son menos.
"Ha habido una disminución de conductores de aplicación, eso sí lo aclaro, yo calculo que los que estábamos originalmente hay una disminución del 50 por ciento porque están esperando, o están respetando que la gobernadora y su equipo de trabajo lleve esta reforma a buen puerto".
De cada diez conductores que circulaban antes de los operativos, hoy solo quedan cinco en activo. La otra mitad optó por pausar su actividad mientras espera que el gobierno estatal resuelva la situación legal en la que se encuentran estas plataformas en Veracruz.
Los conductores que aún circulan no lo hacen por rebeldía ni por desafiar a las autoridades. La explicación es más sencilla y más humana: sencillamente no tienen otra fuente de ingresos.
"Hay muchos conductores taxistas que migraron a la parte particular y seguramente viven de esta parte fundamental, como muchos de nosotros como conductores particulares; hay otros que tienen un doble trabajo y han disminuido su actividad en el volante".
Muchos de estos conductores llegaron a las aplicaciones después de salir del esquema del taxi tradicional, atraídos por la flexibilidad de horarios y la posibilidad de ser sus propios jefes. Hoy, esa misma libertad los deja en un limbo legal que el Estado todavía no ha resuelto.
Hasta donde tienen conocimiento, no se han registrado nuevos operativos de aseguramiento de vehículos desde los que ocurrieron a finales de junio. Sin embargo, eso no significa que la presión haya desaparecido.
El simple hecho de que aquellos operativos ocurrieran fue suficiente para que la mitad de los conductores tomara precauciones.
Frente a la pregunta de si los conductores de plataformas se sienten el blanco de estas acciones, respondió que la postura de la organización no es de confrontación con el gobierno.
"Si seamos el blanco o no (de los operativos) nosotros como tal respetamos las acciones y determinaciones que el gobierno haga, no queremos contrapuntear y queremos hacer algo que vaya en contra de la reforma, queremos apoyar esa parte, por eso muchos compañeros han decidido reducir la actividad".
En ese sentido urgió al gobierno a que avance sin más demoras en la creación de un marco legal claro para los conductores de aplicaciones en el estado.
La situación que viven quienes trabajan para Uber, Didi e InDrive en Veracruz no es un problema exclusivo de esta entidad.
En varios estados de la República, la regulación de las plataformas de transporte privado ha generado tensiones similares entre los gremios del taxi tradicional, los nuevos operadores digitales y las autoridades de movilidad. La diferencia está en cómo cada gobierno decide abordar el conflicto: con represión, con negociación o con legislación.
En Veracruz, la balanza parece inclinarse hacia la vía institucional, al menos desde la perspectiva de los conductores organizados.
Detrás de cada conductor de Uber, Didi o InDrive hay una familia que depende de esos viajes. La incertidumbre legal no es un asunto técnico ni burocrático: es una amenaza directa al sustento de personas en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río.
Lo que piden no es privilegio ni impunidad. Piden lo que cualquier trabajador tiene derecho a exigir: saber con claridad bajo qué reglas pueden ganarse la vida.
La pelota, como ellos mismos reconocen, está en la cancha del gobierno. La reforma que mencionan como esperanza todavía no tiene fecha de llegada, y mientras eso ocurre, los conductores de plataformas digitales en Veracruz siguen tomando la decisión cada mañana de si ese día vale la pena encender la aplicación.