Un objeto de gran tamaño localizado en el Cinturón de Kuiper podría convertirse en uno de los planetas enanos más grandes identificados en las regiones exteriores del Sistema Solar. Se trata de 2026 ED138, un cuerpo celeste cuyo diámetro se estima entre 600 y mil 500 kilómetros y que fue detectado mediante observaciones del Observatorio Vera C. Rubin.
El hallazgo destaca porque, aunque el objeto se encuentra a una distancia del Sol comparable con la órbita de Plutón, había pasado inadvertido para los astrónomos. De acuerdo con los investigadores, algunas de las imágenes necesarias para identificarlo fueron captadas hace varios años, pero permanecieron sin ser relacionadas con este cuerpo celeste.
El astrofísico Matthew Holman, del Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica, encabezó el descubrimiento al analizar las observaciones del telescopio junto con un software desarrollado con su colega Kevin Napier. Holman relató que su primera reacción fue de incredulidad y emoción, debido a que los objetos de estas dimensiones son poco comunes y, por ello, comenzó a revisar los datos para descartar posibles errores.
Los investigadores identificaron el cuerpo celeste a partir de 30 detecciones realizadas durante 20 noches de observación del Observatorio Vera C. Rubin, entre el 4 de marzo y el 11 de julio de 2026.
Posteriormente, el equipo revisó registros astronómicos anteriores y encontró imágenes del mismo objeto captadas por la Cámara de Energía Oscura desde febrero de 2016. También localizaron registros correspondientes a 2017, 2018, 2019 y 2023, lo que permitió ampliar el periodo de observación y calcular con mayor precisión su trayectoria.
De esta manera, 2026 ED138 habría permanecido sin identificar durante aproximadamente una década, pese a que su presencia ya estaba registrada en archivos astronómicos.
Según los datos del Centro de Planetas Menores, el objeto tarda alrededor de 281 años en completar una vuelta alrededor del Sol. Su órbita lo lleva a una distancia mínima de 36.86 unidades astronómicas y a una máxima de 49.04 unidades astronómicas.
Una unidad astronómica equivale aproximadamente a la distancia media entre la Tierra y el Sol. En comparación, Plutón se desplaza en una órbita que va de unas 29.6 a 49.08 unidades astronómicas, por lo que ambos cuerpos comparten un rango de distancias similar respecto a nuestra estrella.
La detección de objetos en las regiones exteriores del Sistema Solar representa un desafío para la astronomía. Debido a la enorme distancia que los separa del Sol, estos cuerpos reciben muy poca luz y reflejan una cantidad limitada hacia la Tierra, por lo que pueden aparecer como puntos extremadamente débiles en las imágenes.
Además, su movimiento lento frente al fondo de estrellas dificulta distinguirlos de otros objetos. En el caso de 2026 ED138, su órbita presenta una inclinación de aproximadamente 24.5 grados respecto al plano del Sistema Solar, una característica que amplía las zonas del cielo en las que los científicos deben buscar cuerpos similares.
Otro factor que complicó su identificación fue su posición aparente frente a una región densa de estrellas de la Vía Láctea, donde distinguir un objeto distante puede resultar especialmente difícil.
El Observatorio Vera C. Rubin cuenta con una cámara digital de 3.2 gigapíxeles, considerada la más grande construida para la astronomía. Su campo de visión permite captar en una sola exposición una región del cielo equivalente a unas 40 lunas llenas.
El telescopio está diseñado para fotografiar repetidamente amplias zonas del cielo austral. Al comparar las imágenes obtenidas en diferentes momentos, los astrónomos pueden identificar puntos de luz que cambian de posición y determinar cuáles corresponden a objetos que se desplazan por el Sistema Solar.
Por ahora, el objeto es considerado un candidato a planeta enano, ya que su tamaño exacto todavía no ha sido determinado.
Los astrónomos calculan que su diámetro podría oscilar entre 600 y mil 500 kilómetros, pero esta estimación depende de la cantidad de luz que refleja su superficie. Un cuerpo relativamente pequeño con una superficie muy reflectante puede parecer tan brillante como otro de mayores dimensiones cuya superficie sea más oscura.
Para establecer sus características será necesario realizar nuevas observaciones, especialmente en longitudes de onda infrarrojas, que ayuden a precisar su tamaño y otras propiedades físicas.
Si se confirma que tiene suficiente masa para que su propia gravedad le dé una forma aproximadamente esférica, podría cumplir uno de los criterios necesarios para ser clasificado como planeta enano. Una vez que se conozcan mejor sus características, también podría recibir un nombre oficial más fácil de recordar que su designación provisional.
Por sus dimensiones estimadas, 2026 ED138 podría compararse con Makemake y Haumea, dos de los planetas enanos conocidos del Sistema Solar exterior. Sin embargo, esta posibilidad dependerá de las mediciones que se obtengan en futuras investigaciones.
El hallazgo representa una muestra del potencial del Observatorio Vera C. Rubin para ampliar el conocimiento sobre las regiones más lejanas del Sistema Solar.
Su programa de observación, previsto para desarrollarse durante aproximadamente diez años, busca registrar de manera repetida grandes extensiones del cielo y detectar objetos que escaparon a estudios anteriores. Los investigadores esperan identificar miles de cuerpos celestes desconocidos, lo que permitiría comprender mejor la formación y evolución del Sistema Solar.
Entre los objetivos científicos se encuentra la búsqueda de nuevas evidencias sobre el hipotético Planeta Nueve, un mundo que todavía no ha sido observado directamente y cuya existencia se ha propuesto para explicar las órbitas inusuales de algunos objetos transneptunianos.
Las futuras observaciones podrían aportar información para determinar si esas trayectorias se deben a la influencia gravitacional de un planeta distante o si existen otras explicaciones.
El descubrimiento de 2026 ED138 muestra que todavía hay cuerpos de gran tamaño por identificar en las regiones exteriores del Sistema Solar, incluso en zonas que los astrónomos han estudiado durante años.
Con información de Science Alert