La posibilidad de que existan planetas potencialmente habitables en sistemas con dos soles, como el mundo ficticio de Tatooine en Star Wars, podría ser una realidad. Una nueva investigación astronómica encontró que estos entornos pueden permitir la existencia de planetas rocosos con órbitas estables durante largos periodos.
El estudio se centró en 70 Ophiuchi (70 Oph AB), un sistema estelar binario ubicado a unos 16 años luz de la Tierra, cuyas dos estrellas son enanas de tipo K, más pequeñas, frías y menos brillantes que el Sol.
De acuerdo con los investigadores, las simulaciones indican que un planeta con una masa similar a la de la Tierra podría mantener una órbita estable dentro de la zona habitable de una de las estrellas. Esta región es aquella en la que las condiciones de temperatura podrían permitir la existencia de agua líquida en la superficie de un planeta, dependiendo de otros factores.
El equipo de astrónomos reunió mediciones de velocidad radial obtenidas durante aproximadamente un siglo, procedentes de ocho instrumentos para la estrella principal, además de datos de archivo y observaciones recientes de ambas estrellas.
El método de velocidad radial permite detectar pequeños cambios en el movimiento de una estrella provocados por la atracción gravitacional de otros cuerpos celestes, como los planetas que orbitan a su alrededor.
Con estos datos, los investigadores evaluaron la posibilidad de detectar planetas y realizaron simulaciones de mundos con una masa semejante a la terrestre a distintas distancias de la estrella principal. Cada escenario fue analizado durante 10 millones de años para determinar si las órbitas podían mantenerse estables.
Los resultados mostraron que la presencia de una segunda estrella no necesariamente impide que existan planetas en condiciones orbitales estables dentro de la zona habitable.
La investigación también encontró límites a la posibilidad de que existan planetas gigantes en 70 Ophiuchi. Los científicos descartaron la presencia de exoplanetas con una masa igual o superior a la de Júpiter hasta una distancia aproximada de cinco unidades astronómicas de la estrella principal.
El hallazgo es relevante porque, en 1855, el astrónomo británico William Jacob propuso que este sistema tenía un planeta. Aunque aquella afirmación no superó el escrutinio científico, mediciones posteriores identificaron una señal que se consideró compatible con la presencia de un objeto de tamaño similar a Júpiter.
Sin embargo, el nuevo análisis sugiere que esa señal podría explicarse por la actividad de la propia estrella, un factor que puede dificultar la detección de planetas mediante el método de velocidad radial.
Yiting Li, astrónomo de la Universidad de Miami y autor principal del estudio, describió el resultado como una combinación de decepción y entusiasmo, debido a que no se confirmó la presencia del supuesto planeta gigante, pero se abrieron nuevas posibilidades para estudiar el sistema.
Aunque el análisis descartó determinados planetas gigantes, no descartó la existencia de mundos rocosos con una masa similar a la terrestre. Estos objetos podrían ser demasiado pequeños para producir señales detectables con las mediciones disponibles.
Stephen Kane, astrofísico de la Universidad de California en Riverside y coautor del trabajo, explicó que la presencia de una segunda estrella podría parecer un obstáculo para la supervivencia de planetas terrestres, pero las simulaciones muestran que no necesariamente los vuelve inviables.
Los investigadores consideran que 70 Ophiuchi es un objetivo de interés para futuras búsquedas de exoplanetas. Sus resultados también podrían ayudar a identificar otros sistemas binarios donde existan condiciones orbitales favorables.
La investigación cobra relevancia porque, según la NASA, más de la mitad de las estrellas del cielo tienen una o más compañeras. Por ello, estudiar sistemas con dos estrellas podría ampliar el campo de búsqueda de mundos fuera del Sistema Solar.
En el futuro, observatorios como el Observatorio de Mundos Habitables (HWO), una misión propuesta por la NASA para estudiar planetas potencialmente habitables y obtener imágenes directas de algunos de ellos, podrían contribuir a esta búsqueda.
El estudio fue publicado en The Astrophysical Journal. Sus resultados no confirman la existencia de un planeta habitable en 70 Ophiuchi, pero indican que las órbitas estables de planetas terrestres son posibles en ese sistema, lo que abre nuevas líneas de investigación sobre la habitabilidad alrededor de estrellas binarias.
Con información de Science Alert