Consumo de sustancias psicoactivas podría tener más de 25 mil años, explica especialista

Imagen Consumo de sustancias psicoactivas podría tener más de 25 mil años, explica especialista

Por: Alberto Álvarez Sánchez
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El consumo de sustancias capaces de alterar la mente podría tener un origen mucho más antiguo de lo que se pensaba. Durante su charla semanal para XEU Noticias, Heriberto Gabriel Contreras Garibay, presidente de Impulso de Ciencia, Tecnología e Innovación, habló sobre una investigación que encontró evidencias de consumo de una sustancia psicoactiva entre grupos de cazadores y recolectores de hace hasta 25 mil años.

Contreras Garibay explicó que investigadores de Griffith University, en Australia, analizaron restos humanos encontrados en la isla de Sulawesi, Indonesia, y encontraron evidencias relacionadas con el consumo de nuez de betel, una semilla de la palma Areca catechu que contiene arecolina, un compuesto con efectos psicoactivos.

El estudio, publicado en la revista científica Science Advances, señala que uno de los individuos analizados vivió hace entre 25 mil y 16 mil años, mientras que otro corresponde a un periodo de entre 7 mil 600 y 6 mil 300 años. Los investigadores identificaron patrones particulares de desgaste dental y evidencia biomolecular compatible con el consumo habitual de nuez de betel.

Una práctica anterior a la agricultura

De acuerdo con el especialista, el hallazgo resulta relevante porque durante años se había planteado que las primeras tradiciones de consumo de sustancias psicoactivas surgieron después de la Revolución Neolítica, cuando los grupos humanos comenzaron a desarrollar la agricultura y a establecerse de manera permanente.

Una de las evidencias más antiguas conocidas hasta ahora correspondía a la elaboración de cerveza a base de cebada hace alrededor de 13 mil años en la región que actualmente corresponde a Israel.

Sin embargo, el nuevo estudio de Griffith University apunta a que el uso habitual de una planta psicoactiva pudo existir miles de años antes de la agricultura.

¿Qué es la nuez de betel?

La nuez de betel, también conocida como nuez de areca, contiene arecolina, un alcaloide con efectos sobre el sistema nervioso.

En la actualidad, la semilla suele consumirse mezclada con cal apagada, además de otros ingredientes. La investigación señala que la cal facilita la liberación y absorción de los compuestos psicoactivos de la nuez.

El equipo encabezado por el profesor Adam Brumm, del Centro Australiano de Investigación para la Evolución Humana de Griffith University, realizó además experimentos que mostraron que incluso mantener una nuez de betel entera en la boca durante un periodo prolongado puede liberar cantidades de arecolina suficientes para producir efectos fisiológicos.

También habría sido utilizada contra el dolor

Contreras Garibay destacó que la investigación plantea una posible explicación para esta práctica entre los antiguos cazadores y recolectores.

Los investigadores consideran que la arecolina tiene propiedades analgésicas, por lo que el consumo de la nuez pudo haber ayudado a aliviar dolores dentales. Sin embargo, el desgaste provocado por mantener las semillas duras y abrasivas en la boca habría generado daños importantes en los dientes.

De acuerdo con Griffith University, algunos de los individuos estudiados presentaban un desgaste dental severo, al grado de exponer la pulpa de los dientes y favorecer infecciones. Esto pudo generar un ciclo en el que una sustancia utilizada para aliviar el dolor terminaba provocando nuevos problemas de salud.

Un antecedente para estudiar las adicciones

Para Contreras Garibay, estos hallazgos aportan información relevante para comprender la historia del consumo de sustancias psicoactivas y las conductas relacionadas con su uso.

El estudio de Griffith University sostiene que la evidencia encontrada en Sulawesi podría representar la evidencia más antigua conocida hasta ahora de un uso habitual de una sustancia vegetal psicoactiva, al remontarse hasta 25 mil años, mucho antes del surgimiento de la agricultura.

La Organización Mundial de la Salud, por su parte, estima que 296 millones de personas de entre 15 y 64 años consumieron drogas al menos una vez durante 2021, mientras que alrededor de 39.5 millones presentaron trastornos relacionados con su consumo.

Los nuevos hallazgos arqueológicos muestran que la relación de los seres humanos con las sustancias capaces de modificar la actividad cerebral tiene raíces que podrían remontarse decenas de miles de años, abriendo nuevas líneas de investigación sobre el origen y evolución de estas prácticas.

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