La biología del glioma de alto grado, uno de los tipos más agresivos de cáncer cerebral, presenta un cambio importante alrededor de los 26 años, de acuerdo con una nueva investigación publicada en la revista Science.
El estudio fue realizado por investigadores de la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai, junto con equipos del Consorcio de Análisis Tumoral Proteómico Clínico (CPTAC) del Instituto Nacional del Cáncer, la Red de Tumores Cerebrales Infantiles y la Coalición de Filadelfia para la Cura.
Los científicos realizaron un análisis proteogenómico de 112 pacientes con glioma de alto grado, con edades de entre 0 y 40 años. El objetivo fue conocer cómo cambian las características moleculares del tumor durante las distintas etapas del desarrollo.
Entre los adultos jóvenes identificaron dos grupos con diferencias biológicas: adolescentes de 15 a 26 años y adultos jóvenes de 26 a 40 años. Los investigadores encontraron perfiles moleculares y resultados de supervivencia distintos entre ambos grupos.
El análisis combinó información genética, transcriptómica y proteómica de los tumores, además de estudiar diferencias relacionadas con el sexo de los pacientes.
La investigación también identificó procesos relacionados con la fosforilación oxidativa y la actividad del sistema neuronal, además de proteínas y señales del sistema inmunitario vinculadas con la evolución del glioma.
Mediante análisis de redes biológicas, los investigadores detectaron posibles blancos terapéuticos, entre ellos CDK8, una proteína relacionada con la regulación de procesos celulares. Los resultados podrían contribuir al diseño de tratamientos más personalizados para pacientes jóvenes con glioma de alto grado.
Los autores plantean que considerar la edad y el sexo al estudiar la biología del tumor puede ser relevante para diseñar futuros ensayos clínicos y estrategias terapéuticas.
Los gliomas son tumores que se originan en células del sistema nervioso central y pueden presentar comportamientos muy distintos dependiendo de sus características moleculares.
Investigaciones recientes han mostrado que la edad está relacionada con diferencias importantes en los mecanismos que impulsan estos tumores. Un estudio poblacional previo, que analizó 1,456 gliomas de pacientes de 0 a 39 años, también encontró diferencias entre alteraciones moleculares de tipo pediátrico y adulto.
Los nuevos hallazgos refuerzan la importancia de estudiar el glioma no solamente por su apariencia bajo el microscopio, sino también por sus características genéticas y moleculares.