California dio un nuevo paso para restringir las encimeras de cuarzo y otros productos de piedra artificial después del aumento de casos de silicosis entre trabajadores que cortan, pulen y fabrican estos materiales, una enfermedad pulmonar incurable relacionada con la inhalación de polvo de sílice.
La División de Seguridad y Salud Ocupacional de California (Cal/OSHA) publicó el 16 de septiembre de 2026 un borrador de regulación de emergencia que plantea prohibir la fabricación e instalación de piedra artificial que contenga más de 1% de sílice cristalina.
El proyecto todavía no es una prohibición definitiva. El periodo para presentar comentarios permanecerá abierto hasta el 30 de septiembre de 2026, antes de que las autoridades continúen con el proceso regulatorio.
El problema está relacionado con el polvo que se genera cuando las placas de piedra artificial son cortadas, perforadas, pulidas o modificadas para fabricar encimeras.
El cuarzo utilizado en estos productos contiene concentraciones elevadas de sílice cristalina. Al ser procesado, puede liberar partículas microscópicas que, al ser inhaladas durante periodos prolongados, pueden provocar silicosis, una enfermedad progresiva e incurable que daña los pulmones.
De acuerdo con un estudio publicado en agosto de 2026 en NEJM Evidence, entre enero de 2019 y junio de 2026 las autoridades sanitarias de California habían identificado 592 casos de silicosis relacionados con trabajadores que fabricaban encimeras de piedra artificial.
De esos casos, 65 trabajadores recibieron un trasplante de pulmón y 31 murieron. La mediana de edad al momento del diagnóstico fue de 46 años.
Uno de los datos que ha llamado la atención de las autoridades sanitarias es la composición de los trabajadores afectados.
De los 592 casos documentados hasta junio de 2026, 580 correspondían a personas latinas, equivalente al 98%. Además, 591 de los casos correspondían a hombres.
El Departamento de Salud Pública de California también señala que la mayoría de los trabajadores afectados son hombres inmigrantes, principalmente provenientes de México y Centroamérica.
La cifra continuó aumentando después del corte utilizado en el estudio científico.
Según información difundida por autoridades estatales, al 10 de septiembre de 2026 California había confirmado 644 casos de silicosis y 35 muertes relacionadas con trabajadores expuestos a piedra artificial.
La enfermedad también ha provocado que decenas de trabajadores necesiten trasplantes pulmonares debido al deterioro de su capacidad respiratoria.
El Departamento de Salud Pública advierte que las cifras podrían representar solo una parte del problema, debido a posibles casos no diagnosticados o que no son registrados por el sistema de vigilancia.
California comenzó a detectar formalmente el problema en 2019, cuando el Departamento de Salud Pública identificó el primer caso conocido de silicosis en un trabajador de fabricación de encimeras.
El trabajador tenía 32 años cuando recibió el diagnóstico y murió a los 38 años por insuficiencia respiratoria, de acuerdo con el estudio publicado en NEJM Evidence.
Desde entonces, las autoridades ampliaron la vigilancia de la enfermedad y comenzaron a implementar nuevas medidas de protección para los empleados de talleres de fabricación de piedra.
La silicosis es una enfermedad pulmonar causada por respirar durante mucho tiempo polvo que contiene sílice cristalina, un mineral presente en materiales como piedra, concreto, arena y algunos productos de piedra artificial.
Cuando una persona corta, pule o perfora estos materiales, puede liberar partículas muy pequeñas de sílice. Al inhalarlas, estas pueden quedar alojadas en los pulmones y provocar inflamación y cicatrices permanentes.
Entre los principales síntomas están:
La enfermedad puede seguir avanzando incluso después de que la persona deja de estar expuesta a la sílice. En casos graves puede causar insuficiencia respiratoria y requerir un trasplante de pulmón.
En el caso de las encimeras de cuarzo o piedra artificial, el mayor riesgo no está simplemente en tener una encimera instalada en casa, sino en cortar, perforar, pulir o fabricar estos materiales, actividades que pueden generar grandes cantidades de polvo de sílice si no se aplican controles adecuados.
La propuesta actual establece un límite de 1% de sílice cristalina y pretende impedir que los trabajadores realicen labores de fabricación e instalación de piedra artificial que supere ese porcentaje.
La iniciativa deriva de una petición presentada por la Western Occupational and Environmental Medicine Association (WOEMA) ante la Junta de Normas de Seguridad y Salud Ocupacional de California.
En mayo de 2026, la junta votó de manera unánime a favor de avanzar con el proceso y solicitó a Cal/OSHA preparar una regulación de emergencia.
El borrador publicado en septiembre constituye uno de los pasos más recientes de ese procedimiento.
La propuesta está dirigida principalmente a la fabricación y determinadas labores de instalación, por lo que no equivale a ordenar que los propietarios retiren las encimeras de cuarzo que ya tienen en sus viviendas.
El objetivo de la regulación es reducir o eliminar la exposición ocupacional al polvo de sílice en los trabajadores que procesan estos materiales.
California ya cuenta con reglas que obligan a los empleadores a implementar medidas como métodos húmedos para controlar el polvo, limpieza especializada, protección respiratoria y monitoreo de las concentraciones de sílice. Sin embargo, las autoridades y especialistas han señalado que esas medidas no han impedido el crecimiento de los casos.
California está tomando como referencia una medida adoptada previamente por Australia, país que en 2024 prohibió la fabricación, importación y comercialización de piedra artificial debido a los riesgos de exposición a sílice.
El debate en California se centra ahora en si la eliminación de estos productos con altas concentraciones de sílice constituye una medida más efectiva que continuar dependiendo exclusivamente de controles de seguridad en los talleres.
Por ahora, el proceso continúa abierto en California. Las autoridades recibirán comentarios sobre el borrador hasta el 30 de septiembre de 2026, antes de avanzar hacia una eventual adopción de la regulación.