Opinión

¡Sálvame del ICE!: Cómo Bad Bunny se volvió el RBD que los gringos no querían

Por Genoveva Javier Pérez

Para nadie es novedad que la música es un lenguaje universal que despierta toda clase de emociones


Desde muy pequeñita conocí la soledad. Y sentí mucho miedo en medio de la oscuridad. Comprendí que la vida no era fácil para mí. Que tendría que luchar si es que quería ser feliz… Conocí cien países, siempre me gustó viajar. Gente muy diferente, muchas formas de pensar. Pero la pobre gente, la que siempre sufre y da, esa no era distinta, en todas partes era igual.

No es que esté inspirada, estoy justo en este momento que lees haciendo un experimento: estoy dando vida a un viejo mensaje. ¿Por qué? Porque la tendencia actual es que lo importante no es ni el cantante, ni la canción, sino el mensaje. Lo irónico —y aquí el experimento se pone serio— es que muchos no creerían que esa letra tan llena de esperanza fue escrita por un monstruo como Sergio Andrade. Él, que ya pasó sus “tiempos mejores” y vive en la sombra de sus actos, nos dejó un mensaje que lo sobrevivió. Y es ahí donde mi punto se vuelve irrefutable: el mensaje tiene vida propia y es superior al mensajero.

Y justamente por eso necesitamos hablar del “Conejo Malo”, que ni es tan malo ya que tiene su corazoncito. Porque si un mensaje puede sobrevivir a quien lo creó, también puede brillar sin importar quién lo entregue o cómo lo cante.

 Resulta, y aquí es donde les paso el chisme completo, que las redes están que arden en relación a la actuación de medio tiempo del Super Bowl, de la cual resultan claras dos cosas: que Bad Bunny no se distingue por su técnica vocal y que su show fue tan potente que en esta actuación sumó más fans que en toda su carrera.

El poder detrás del show

Para nadie es novedad que la música es un lenguaje universal que despierta toda clase de emociones. Pero en este caso no hay una voz sensacional, no hay una obra musical memorable, pero sí que hubo un mensaje en el momento adecuado, en el lugar adecuado y con la influencia necesaria.

Así que lo que movió a todos los presentes y a los que conectamos a través de redes y medios de comunicación, fue la declaración tácita de que todos somos América y no solo Estados Unidos, como los gringos siempre lo han creído. Cuando Trump y cualquier estadounidense dice: "Dios bendice a América", no se refiere a cada país geográficamente ubicado en el territorio americano, sino que ellos siempre se han considerado —y lo siguen haciendo— la última coca del desierto, el papá de los pollitos o bien, que ellos son América. Benito les recordó que América no solo es un país y que a los latinos no solo nos une el idioma, sino que la hermandad va más allá de las fronteras.

Del Bon Ice al Bunny ICE

¿Por qué si entonces todos somos o deberíamos ser hermanos, Estados Unidos mantiene una persecución exacerbada hacia los latinos en su país? Hoy por hoy se le tiene más miedo al ICE que al propio COVID-19 o al sarampión, porque la forma en la que se trata a los latinos es impropia, indebida e inhumana.

La rebeldía de Benito

Este fue un verdadero show y una forma más innovadora de dar un mensaje, aun mejor que los TED Talk. Un escenario con protección internacional fue el arma secreta para que una lección de geografía repercutiera en las nuevas generaciones. Por eso, en este caso, el medio es el mensaje.

Poncho Herrera, integrante de RBD, justificó a Bad Bunny al decir que él cantaba peor en RBD, y su público le reconoció tanta sinceridad, pero también que cuando la dignidad y las garantías individuales se vulneran, vale más un mensaje bien dicho que una voz espectacular.

A nivel de imagen pública y reputación, Bad Bunny pasa a la historia no como el mejor cantante, sino por algo más importante: tener el valor de decir fuerte y claro que América no es un puñado de gente blanca, América somos todos.

¿Saben por qué? Porque tan corto como lo dice el sticker: Se tenía que decir y se dijo. Y parafraseando a Raúl Velasco Ruiz: "Aún hay más", porque en una América unida, siempre vendrán tiempos mejores como lo dijo Yuri, y ella sí que canta bonito.