Los recientes mensajes emitidos por el gobierno de Estados Unidos sobre el combate al crimen organizado representan un endurecimiento de su postura hacia México, al señalar directamente la presunta protección que algunos funcionarios brindan a grupos delictivos, advirtió Emilio Vizarretea, especialista en temas de seguridad nacional.
En entrevista para XEU, explicó que los comunicados difundidos por autoridades estadounidenses, incluido uno publicado por el secretario de Estado, Marco Rubio, no solo anuncian el incremento de las recompensas por la captura de líderes del crimen organizado, sino que también ponen el foco en quienes, desde la política, habrían permitido la expansión de estos grupos.
"Lo importante es que ahora señalan que existe una protección de estos delincuentes por parte de funcionarios. Es decir, lo que aquí llamamos narcopolíticos, allá ya les están llamando narcopolíticos terroristas", afirmó.
El especialista indicó que el gobierno estadounidense elevó a 25 millones de dólares la recompensa por información que permita capturar a varios líderes del Cártel de Sinaloa y uno del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Sin embargo, consideró que el mensaje más relevante es el señalamiento sobre la supuesta colusión entre integrantes del crimen organizado y actores políticos, a quienes también se vincula con delitos como corrupción, trata de personas, tráfico de armas y huachicol.
"Da la impresión de que en la clase política mexicana creen que no va a ocurrir nada. Creo que ahí tienen un mal cálculo", comentó.
Vizarretea sostuvo que, si la tensión entre ambos países continúa escalando y México mantiene una postura de defensa de la soberanía sin atender los señalamientos, podrían aumentar las presiones por parte de Estados Unidos.
Añadió que han surgido documentos y reportes sobre ejercicios de entrenamiento de fuerzas especiales estadounidenses relacionados con México, situación que, dijo, debe tomarse con seriedad.
"Nadie desea un escenario de ese tipo, pero todo parece apuntalar hacia una mayor presión. Están jugando al gato y al ratón", expresó.
De acuerdo con el analista, si las acciones estadounidenses llegaran a intensificarse, Sinaloa sería el principal estado bajo la mira debido a la presencia de grupos criminales y presuntos vínculos con actores políticos.
Agregó que Tabasco también podría convertirse en un punto de interés para las autoridades estadounidenses, seguido por Michoacán o San Luis Potosí, aunque aclaró que se trata de un análisis basado en los indicios que, a su juicio, han surgido en los últimos meses.
Para Vizarretea, la alternativa más viable para evitar un incremento en las fricciones entre ambos gobiernos sería fortalecer la cooperación bilateral mediante los mecanismos ya establecidos, como el tratado de extradición.
"Lo más viable es que, bajo el acuerdo de colaboración y el tratado de extradición, se actúe por esa vía. Ya no hay mucha salida para Estados Unidos si considera que se trata de delincuentes", señaló.
Asimismo, opinó que algunos personajes señalados podrían optar por entregarse voluntariamente a las autoridades estadounidenses y no descartó que, en caso de avanzar las investigaciones, pudieran surgir nuevos nombres de actores políticos relacionados con estos casos.
Finalmente, sostuvo que, independientemente de los cambios en la política estadounidense, los señalamientos sobre la presunta narcopolítica en México continúan presentes, por lo que consideró que el tema seguirá ocupando un lugar central en la relación bilateral entre ambos países.