Veracruz concentra 42 especies de encinos, lo que representa el 10.5 % de las especies de este género a nivel mundial. Sin embargo, enfrentan graves amenazas debido al cambio climático, el desconocimiento sobre su importancia ecológica, la expansión urbana, la deforestación y el uso intensivo del suelo para la agricultura.
La consultora del Instituto de Ecología (INECOL), Jazmín Estrella Chévez Martín del Campo, explicó que los encinos forman parte del bosque mesófilo de montaña o de niebla, un ecosistema clave que actúa como esponja natural al captar y retener la humedad de las corrientes provenientes del Golfo de México. “Este tipo de bosque es fundamental para la recarga de mantos acuíferos y para evitar fenómenos como deslaves o inundaciones”, señaló.
Además, los encinos son esenciales para la biodiversidad: sus raíces se conectan con hongos benéficos, sus semillas alimentan a la fauna y sus troncos ofrecen refugio a aves y abejas. No obstante, muchas comunidades los talan para leña y carbón, lo que ha contribuido a su disminución.
Amenazas actuales y pérdida de hábitat
El reciente estudio “Plan de Acción para la Conservación, Restauración y Aprovechamiento de Encinos en la parte alta de La Antigua”, liderado por la Dra. Tarin Toledo del INECOL, identifica que el cambio de uso de suelo es una amenaza constante. En la región, los bosques templados, de niebla y las selvas han sido reemplazados por cultivos como café, milpa, caña, aguacate, papa y limón, los cuales requieren un uso intensivo de agroquímicos y agua, deteriorando el ecosistema.
Municipios como Acajete, Coatepec, Ixhuatlán de los Reyes, San Andrés Tlalnelhuayocan y Xico han sufrido estos impactos. A ello se suma el desarrollo inmobiliario en las zonas cercanas a Xalapa y Coatepec, donde los fraccionamientos han sustituido a los encinos por árboles exóticos de menor tamaño.
Conocimiento limitado, conservación escasa
Aunque en la región alta de La Antigua se han identificado hasta 22 especies de encinos, muchas no están registradas oficialmente, y hay escasa colaboración entre instituciones, academia y comunidades. Esto ha limitado los esfuerzos de conservación y la participación ciudadana.
Estrella Chévez destacó que, aunque hay programas como Fideicoagua que ofrecen incentivos de mil pesos por hectárea a propietarios de terrenos con bosque, los apoyos siguen siendo limitados y poco atractivos frente a otras opciones económicas.
“La conservación de los encinos requiere revalorar su importancia social y ecológica. Muchos los talan porque crecen lentamente y no ofrecen beneficios inmediatos”, apuntó.
Acciones para revertir la tendencia
El plan de acción busca generar estrategias para conservar y aprovechar sustentablemente los encinos, sin comprometer su hábitat. Se proponen guías de campo, talleres de identificación de especies y la creación del Festival de la Bellota, como una forma de sensibilizar y vincular a distintos sectores.
Entre las especies priorizadas para su conservación están: Quercus calophylla, Q. corrugata, Q. cortesii, Q. delgadoana, Q. germana, Q. meavei, Q. paxtalensis, Q. pinnativenulosa, Q. sartorii y Q. xalapensis.
La meta es abrir el conocimiento a un público más amplio y crear esquemas de aprovechamiento compatibles con la protección del bosque mesófilo, que es vital para la estabilidad hídrica y climática de la región.
Fuente: AVC / Foto: El mañana
mb