Ser una persona fiestera, disfrutar de las reuniones o buscar constantemente momentos para convivir no significa, por sí mismo, que exista un problema de salud mental. Sin embargo, cuando la necesidad de estar siempre de fiesta se convierte en una constante y se utiliza para evitar emociones, pensamientos o incluso se acompaña del consumo de sustancias, puede ser una señal de que algo necesita atención.
Así lo explicó Laura Leticia Guzmán, psicóloga clínica, durante una charla de salud mental impulsada por la Cruz Roja Veracruz, donde abordó herramientas para manejar los estados emocionales y prevenir que problemas como la ansiedad y la depresión afecten la vida cotidiana.
¿Andar siempre de fiesta puede ser una señal de ansiedad o depresión?
La especialista hizo énfasis en que no se debe diagnosticar a una persona únicamente porque le guste salir de fiesta. El punto está en preguntarse qué hay detrás de esa necesidad constante de mantenerse ocupada, distraída o acompañada.
En una ciudad como Veracruz, donde las reuniones y celebraciones forman parte de la vida social, puede ser fácil confundir una personalidad alegre y sociable con una conducta utilizada para evadir malestares emocionales.
La pregunta, explicó la psicóloga, no es si está bien o mal divertirse, sino por qué una persona necesita estar constantemente de fiesta.
“¿De qué estoy corriendo? ¿De qué me estoy ausentando de mí mismo que la fiesta me distrae?”, planteó como preguntas de reflexión.
La situación merece mayor atención cuando, además de las fiestas, aparecen otros comportamientos como el consumo de sustancias para sentirse más animado, cambios importantes de ánimo, irritabilidad, aislamiento o una sensación constante de ansiedad.
Ansiedad y depresión no siempre se manifiestan con tristeza
Uno de los puntos destacados durante la charla fue que los problemas de salud mental no necesariamente se presentan como tristeza evidente.
De acuerdo con la especialista, una persona puede experimentar ansiedad o depresión y manifestarlo de diferentes maneras: permanecer constantemente ocupada, mostrarse irritable, vivir con prisa o buscar actividades continuas para evitar quedarse a solas con sus pensamientos.
Guzmán señaló que incluso algunas personas llegan a servicios de urgencias con síntomas físicos como dificultad para respirar, dolor en el pecho o sensación de agobio y, después de una valoración médica, se identifica que detrás de esas molestias puede existir un estado de ansiedad.
Por ello, recomendó prestar atención tanto a los cambios de conducta como a las señales que envía el propio cuerpo.
Vivir “en automático” también puede afectar la salud emocional
Durante la actividad de la Cruz Roja se presentó el mindfulness o atención consciente, una herramienta que busca ayudar a las personas a concentrarse en el momento presente.
La psicóloga explicó que los seres humanos tenemos la capacidad de realizar muchas actividades de manera automática, algo que resulta útil para la vida cotidiana. El problema puede aparecer cuando prácticamente toda la vida se desarrolla en ese estado, sin detenerse a observar pensamientos, emociones y sensaciones corporales.
Una de las herramientas más sencillas para hacer una pausa es la respiración consciente.
La respiración puede utilizarse como un “ancla” para llevar la atención al presente y disminuir, al menos momentáneamente, la tendencia de la mente a permanecer enfocada en situaciones del pasado o preocupaciones sobre el futuro.
¿Cuáles son las señales de alerta de ansiedad?
La especialista recomendó observar pequeños cambios en la vida diaria. La prisa constante, la irritabilidad, las reacciones impulsivas, la dificultad para permanecer en calma o la sensación de estar permanentemente distraído pueden ser señales que vale la pena revisar, especialmente cuando comienzan a interferir con la vida cotidiana.
Un ejemplo sencillo puede observarse incluso al conducir: el enojo o la desesperación porque un vehículo no avanza inmediatamente cuando cambia el semáforo puede reflejar el nivel de prisa o tensión con el que una persona está viviendo.
La recomendación no es interpretar cada comportamiento como una enfermedad, sino hacer una pausa y preguntarse qué ocurre emocionalmente.
Cruz Roja prepara taller de mindfulness en Veracruz
Como parte de estas acciones de promoción de la salud mental, la Cruz Roja prepara un próximo taller dirigido a la población en general, en el que se abordarán prácticas relacionadas con el manejo de los trastornos ansioso-depresivos mediante herramientas de mindfulness.
De acuerdo con Laura Leticia Guzmán, el taller tendría una duración aproximada de tres horas durante una mañana y sería impartido por dos psicólogas. La Cruz Roja dará a conocer posteriormente los detalles y la convocatoria.
La especialista invitó a la población veracruzana a acercarse a este tipo de actividades y buscar orientación profesional cuando un estado emocional comience a alterar su estilo de vida habitual.
La clave: disfrutar no es el problema
Salir, convivir, celebrar y disfrutar de una fiesta son actividades completamente normales. El foco rojo aparece cuando una persona siente que necesita estar constantemente de fiesta para sentirse bien, evitar pensar o escapar de lo que está viviendo, particularmente si esto se acompaña de consumo de sustancias, ansiedad, irritabilidad u otros cambios importantes.
Por ello, más que preguntarse si alguien es “demasiado fiestero”, la recomendación es observar el contexto y, ante señales persistentes que afecten la vida diaria, buscar apoyo de un profesional de la salud mental.