Proponen llevar educación vial a las escuelas para prevenir accidentes en Veracruz

Imagen Proponen llevar educación vial a las escuelas para prevenir accidentes en Veracruz

Por: José de Aquino
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La educación vial debe comenzar desde las aulas, a más tardar en el nivel secundaria, para formar a los futuros conductores y prevenir accidentes relacionados con motocicletas y vehículos, consideró Abelardo Aysa, director de la Escuela de Motociclismo Veracruz Seguro.

Si queremos cambiar la forma en que los veracruzanos conducen, hay que empezar mucho antes de que lleguen al volante. La idea es urgente: incorporar la educación vial como parte del currículo escolar desde el nivel secundaria, y mantenerla en preparatoria y universidad. No como un taller opcional ni como una plática aislada, sino como una materia formal que prepare a los jóvenes para lo que viene.

El costo de no actuar desde la raíz

Aysa fue directo al señalar que la omisión tiene un precio que todos pagamos. En sus propias palabras:

"Si no vamos a las escuelas secundarias, preparatorias y eventualmente universidades, a capacitar y a difundir esto entre los futuros conductores, esto va a seguir y lamentablemente le va a seguir costando al Estado". 

El argumento es económico, social y de salud pública. Los accidentes de tránsito representan una carga para el sistema de salud, para las familias y para las instituciones. Atender las consecuencias siempre cuesta más que prevenir las causas, y en ese sentido, la escuela es el espacio más lógico —y más poderoso— para intervenir.

El director de Veracruz Seguro, desde su experiencia formando motociclistas en el estado, ha visto de cerca qué pasa cuando alguien sube a una moto sin la más mínima cultura vial: no sabe cómo reaccionar, no conoce sus obligaciones ni sus derechos en la vialidad, y tampoco comprende el peso de sus decisiones.

Motos en manos de menores: una realidad que nadie quiere ver

Uno de los puntos más reveladores de la propuesta de Aysa tiene que ver con una práctica que ocurre principalmente en comunidades rurales y rancherías del estado: padres que compran motocicletas a sus hijos menores de edad para evitar el traslado diario a la escuela. Es una solución práctica que, sin embargo, abre la puerta a situaciones de alto riesgo.

Según explicó, algunos de esos menores terminan usando las motos para carreras callejeras o arrancones, sin licencia, sin casco y sin ninguna noción de seguridad vial. Aquí es donde la propuesta cobra su dimensión más social:

"Es un tema de responsabilidad compartida, tanto el usuario de la moto que es el menor de edad como el padre del menor".

Aysa enfatizó que llevar educación vial a las escuelas no significa autorizar a los menores a conducir motocicletas. Se trata de algo distinto y más profundo: darles herramientas de conocimiento, conciencia y prevención antes de que llegue el momento en que tengan que tomar decisiones en la vialidad.

No solo motociclistas: todos somos parte del problema

Otro eje central de la propuesta es que la educación vial no puede ser exclusiva de quienes conducen motos. La visión de Veracruz Seguro es integral: involucra a automovilistas, ciclistas y peatones, porque todos comparten el espacio público y todos pueden ser, en un momento dado, causa o víctima de un accidente.

Entre los comportamientos de riesgo más frecuentes que identificó Aysa en las calles veracruzanas se encuentran:

  • Motociclistas que circulan entre vehículos sin respetar los carriles establecidos.
  • Automovilistas distraídos por el uso del teléfono celular mientras conducen.
  • Menores de edad que utilizan motocicletas sin ninguna formación ni supervisión.
  • Conductores que no ceden el paso cuando corresponde y no respetan las señales de tránsito.

Todos esos comportamientos tienen algo en común: son el resultado de una cultura vial que nunca fue enseñada. Y eso, precisamente, es lo que se puede cambiar desde las aulas.

El llamado al Congreso de Veracruz y a las autoridades

La propuesta de Abelardo Aysa no se queda en el discurso. Implica también una exigencia a quienes tienen el poder de hacerla realidad: el Congreso de Veracruz y las autoridades educativas y de movilidad del estado.

El director de Veracruz Seguro planteó la necesidad de diseñar políticas públicas concretas que lleven la educación vial a las escuelas de manera estructurada y permanente. No como una iniciativa aislada, sino como parte de un programa formal con objetivos claros, materiales didácticos y seguimiento institucional.

"Tenemos que empezar a poner programas para que los alumnos, los futuros conductores, los empezamos a preparar en temas de seguridad vial, de cultura vial y empecemos a prevenir esto desde la raíz". 

La palabra clave aquí es "raíz". Parchar el problema con campañas eventuales o multas de tránsito no alcanza. La transformación real de la cultura vial en Veracruz requiere una apuesta de largo plazo que empiece en las aulas y forme generaciones completas con una mentalidad distinta frente al volante.

Un mensaje para los conductores de hoy

Mientras esa transformación toma forma, Aysa también lanzó un mensaje directo a quienes ya circulan por las calles veracruzanas hoy: la responsabilidad es personal e intransferible. Respetar los reglamentos, no usar el celular al conducir, ceder el paso y comprender que cada decisión detrás del volante tiene consecuencias reales son actitudes que no requieren esperar a ninguna ley ni programa gubernamental.

Cerró con una frase que resume el peso de lo que está en juego:

"Sabemos perfectamente que después de un accidente ya nada es lo mismo". 

Una afirmación simple, sin adornos, pero que lo dice todo. En Veracruz, como en el resto del país, los accidentes de tránsito no son solo estadísticas: son familias rotas, vidas truncadas y duelos que no terminan. La pregunta que queda sobre la mesa es si las instituciones estarán a la altura de la propuesta.


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