María del Socorro Guevara peregrina cada año a Veracruz para pedir la canonización del mártir veracruzano
La fe en el beato Ángel Darío Acosta Zurita ha acompañado por años a María del Socorro Guevara Gómez, originaria de Naolinco, quien este lunes participó en la peregrinación a Veracruz para conmemorar el 95 aniversario del martirio del sacerdote veracruzano.
La peregrina afirmó que, como cada año, acudió con devoción para agradecer y pedir la intercesión del beato, cuya causa de canonización continúa en proceso.
“Cada año venimos con la fe. Sabemos que el padre Darío es nuestro intercesor, ya que él nació allá en Naolinco y allá estamos con esa fe y esa devoción hacia el padre Darío”
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Una veladora, dos nietos y una fecha que no fue casualidad
Entre los recuerdos que más atesora, hay uno que la marca especialmente. Cuando esperaba el nacimiento de sus nietos gemelos, María del Socorro asistió a la ceremonia de beatificación en Guadalajara con una veladora en la mano y una petición muy específica. Les encomendó a los bebés que aún no habían nacido, pidiéndole al entonces futuro beato que intercediera por ellos.
"Llevaba una veladora y le dije: 'Padre Darío, te encomiendo a los niños para que interceda ante Dios por nosotros'. Gracias a Dios ahí están los niños, buenos y sanos".
Los gemelos nacieron y hoy tienen 20 años. Se llaman Ángel Uriel y Luis Ángel. Pero lo que más impresionó a la familia fue algo que no planearon: los niños llegaron al mundo el 14 de diciembre, exactamente el día del cumpleaños del padre Ángel Darío.
"Los niños nacieron justamente el 14 de diciembre, el día del cumpleaños del padre Ángel Darío. Creemos que sí fue un milagro y de alguna manera se los encomendamos al padre Darío".
Para muchos puede ser una coincidencia. Para ella y su familia, es una señal que no deja lugar a dudas.
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Lo que hace falta para que el beato sea declarado santo
La devoción popular al beato Ángel Darío Acosta Zurita es innegable en el estado de Veracruz, y particularmente en Naolinco, su tierra natal. Pero para que la Iglesia Católica lo declare santo oficialmente, se requiere algo muy concreto: un milagro verificado y reconocido formalmente, que sume a la beatificación ya otorgada.
María del Socorro sabe bien cuáles son esos requisitos y por eso, cada vez que puede, invita a los fieles a seguir elevando sus oraciones y, sobre todo, a documentar cualquier gracia que atribuyan a su intercesión. En Naolinco, dice, la gente no ha parado de pedir, sobre todo por la salud de quienes están enfermos.
"Muchas personas hacen peticiones. Le piden principalmente por la salud de los enfermos para que el día de mañana pueda llegar a ser santo".
El testimonio del padre Charlie: una recuperación que alimenta la esperanza
Dentro de los relatos que circulan entre los devotos, María del Socorro mencionó el caso de un sacerdote joven al que conocen como el padre Charlie, quien en algún momento enfrentó una enfermedad de gravedad. La peregrina fue clara al señalar que desconoce los detalles médicos del caso y que corresponde a quienes llevan la causa de canonización documentarlo con rigor. Sin embargo, no duda en compartir lo que vivió desde la fe.
"Sabíamos que estaba muy grave y gracias a Dios ya sanó. Creemos que el padre Ángel Darío intercedió ante Dios por él".
Estos testimonios, aunque no constituyen por sí solos una prueba canónica, forman parte del tejido de fe que mantiene viva la causa y que, con el tiempo, podría contribuir al expediente oficial ante el Vaticano.
Un llamado a los fieles: compartir los favores recibidos
Antes de continuar con la peregrinación, María del Socorro lanzó un mensaje directo para todos aquellos que han pedido la intercesión del beato y consideran haber recibido una gracia. No basta con guardarlo para uno mismo, dice. Hacer público ese testimonio es también una forma de impulsar la canonización.
"Que la gente que sepa de algo y que le haya pedido un favor se una para que el día de mañana llegue a ser santo. Ahorita es beato, pero esperamos que pueda ser canonizado".
La figura del beato Ángel Darío Acosta Zurita sigue siendo uno de los símbolos más importantes de la historia religiosa de Veracruz. Sacerdote, mártir de la Guerra Cristera y orgullo de Naolinco, su camino hacia la santidad avanza sostenido por la devoción de quienes, como María del Socorro, no fallan a su cita anual con la fe, año tras año, peregrinación tras peregrinación.
La causa de canonización sigue su curso formal ante la Iglesia Católica. Mientras tanto, los fieles veracruzanos siguen haciendo su parte: rezando, peregrinando y contando sus historias.
