Tradición centenaria del pueblo mágico llega a Veracruz

Imagen Tradición centenaria del pueblo mágico llega a Veracruz

Por: José de Aquino
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Danza de Moros y Cristianos de Naolinco ilumina el 95 aniversario del beato Darío Acosta

El sonido inconfundible de la flauta y el tambor resonó este lunes en los alrededores de la Catedral de Veracruz cuando integrantes de la Danza de Moros y Cristianos de Naolinco llegaron para acompañar a los peregrinos congregados por el 95 aniversario del martirio del beato Ángel Darío Acosta Zurita.

Entre atuendos elaborados y pasos heredados de generación en generación, el grupo convirtió la conmemoración religiosa en un encuentro también cultural, llevando hasta el puerto una de las expresiones más vivas y singulares de Naolinco de Victoria, Pueblo Mágico del estado de Veracruz.

No es la primera vez que esta danza sale de su tierra para acompañar eventos de significado religioso, pero cada presentación carga el mismo peso simbólico de siglos de historia.

La agrupación viajó expresamente para estar presente en este aniversario, sumando su arte a la peregrinación en honor al sacerdote veracruzano que fue ejecutado durante la persecución religiosa de la época cristera y cuyo proceso de beatificación lo colocó entre los mártires reconocidos por la Iglesia Católica.

Una danza que cuenta la historia de la evangelización

Jesús Hernández Chacón, integrante del comité de la agrupación, explicó el significado profundo detrás de cada movimiento y personaje que compone la representación. Según relató, la danza no es simplemente un espectáculo: es una narrativa viva sobre el encuentro entre dos mundos.

"Es principalmente la representación de la evangelización. Cuando llegan los españoles a nuestro pueblo tratan de inculcarnos esta religión y por eso se hace esta representación en honor a la introducción del cristianismo".

La danza escenifica el choque y posterior integración entre las culturas indígenas y la tradición cristiana que llegó con la conquista española. En ese sentido, su presencia en una conmemoración religiosa como la del beato Ángel Darío Acosta Zurita no es casual: ambas expresiones comparten una raíz de fe que ha resistido el paso del tiempo.

17 personajes, una sola historia

La agrupación llega completa a cada presentación. Son exactamente 17 integrantes, cada uno con un papel definido dentro de la representación. El elenco de la Danza de Moros y Cristianos de Naolinco incluye:

  • Un flautero y un tamborero, encargados de marcar el ritmo de toda la danza.
  • Pilatos, figura de autoridad dentro de la representación.
  • El Caballito, personaje característico del folklore regional.
  • Dos Caínes, que representan el bando de los Moros.
  • Sabario, el comandante de los Santiagos.
  • Diez Santiagos, el contingente principal del bando cristiano.
  • La Negreada, una figura completamente exclusiva de Naolinco.

Este último personaje fue destacado especialmente por Hernández Chacón como un elemento que no se replica en ninguna otra danza del país.

"La Negreada es otra representación muy característica de nuestro pueblo. No hay en ninguna otra parte".

Meses de preparación para días de celebración

Detrás de cada presentación hay semanas de ensayo y una organización precisa. Los preparativos arrancan formalmente cada año el 10 de septiembre, cuando los danzantes comienzan a reunirse con anticipación a las fiestas patronales en honor a San Mateo Apóstol.

A partir del 21 de septiembre y hasta el 3 de octubre, la danza se presenta a diario en distintos puntos del pueblo, recorriendo casas y espacios comunitarios en lo que se convierte en una celebración colectiva que involucra a toda la comunidad de Naolinco de Victoria.

"Cada día hay alrededor de siete u ocho bailadas en diferentes casas del pueblo y terminamos con el Huesito, el 3 de octubre, cuando concluye toda la danza hasta el siguiente año".

El Huesito, ese cierre que mencionó el integrante del comité, funciona como el punto culminante y el ritual de despedida hasta que el ciclo vuelva a comenzar. Una forma de marcar el tiempo que los habitantes de Naolinco llevan repitiendo desde hace generaciones.

Desde los 6 años hasta los 55: la tradición no tiene edad

Uno de los aspectos más llamativos de esta agrupación es su composición intergeneracional. No hay edad mínima ni máxima para danzar: el grupo reúne desde niños pequeños hasta adultos mayores que llevan décadas participando. Esta mezcla es, precisamente, la garantía de que la tradición no desaparezca.

"Los niños empiezan desde los 6 o 7 años y también tenemos personas de 50 o 55 años que siguen bailando para que esta tradición no muera".

En un tiempo en que muchas tradiciones populares enfrentan el riesgo del olvido frente a las pantallas y el entretenimiento digital, la Danza de Moros y Cristianos de Naolinco mantiene vivo su pulso gracias a ese relevo natural entre generaciones. Los más jóvenes aprenden viendo a los mayores, y los mayores encuentran en los niños la razón para seguir.

Una invitación abierta a vivir la fiesta patronal

Jesús Hernández Chacón aprovechó la visita al puerto para extender una invitación directa a los veracruzanos y a quienes visiten el estado durante el otoño. Las fiestas patronales de Naolinco de Victoria representan una oportunidad única para ver la danza en su contexto original, en las calles del pueblo y rodeada de toda la comunidad que le da vida.

"Los invitamos a que visiten nuestro pueblo, Naolinco de Victoria, Veracruz, y disfruten nuestra fiesta patronal del 20 de septiembre al 3 de octubre en honor a San Mateo Apóstol".

Naolinco de Victoria, ubicado en la zona central del estado de Veracruz y reconocido como Pueblo Mágico, es conocido además por su artesanía en piel y su arquitectura colonial.

Sus fiestas patronales añaden una dimensión cultural y espiritual que lo convierten en destino obligado para quienes buscan una experiencia auténtica lejos del turismo masivo. La visita de sus danzantes a la Catedral de Veracruz este lunes fue, en sí misma, un adelanto de todo lo que ese pueblo tiene para ofrecer.

 

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