Entre aplausos, uniformes de gala y más de un llanto contenido, Luis Ángel Mendoza de Meza, originario de Cuernavaca, Morelos, se convirtió en uno de los nuevos egresados de la carrera de Intendencia Naval de la Armada de México. Un proceso que le tomó tres años y que, según sus propias palabras, fue el más difícil de su vida, pero también el más gratificante.
Con el grado de Segundo Maestre, Mendoza de Meza salió al fin de las aulas militares con la frente en alto y una mezcla de alivio, orgullo y emoción que él mismo reconoció le costaba trabajo describir. "La verdad estoy muy emocionado porque es un proceso largo de tres años que al fin llega a su fin. La verdad hay muchas emociones encontradas. Hay compañeros que ahorita están llorando, yo la verdad me siento muy emocionado, estoy muy feliz", confesó al micrófono de XEU Noticias.
La historia de Luis Ángel no comenzó en el aula ni en un cuartel. Comenzó en casa, observando a su padre vestir el uniforme de la marina día tras día. Ese fue el primer impulso, el más poderoso, el que ningún obstáculo pudo apagar durante los tres años que duró su formación.
"Yo diría que inicia desde que siguiendo a mi héroe, mi papá es militar. Yo siempre quise ser como él y yo diría que gracias a él es donde estoy donde estoy".
Luis Ángel Mendoza de Meza, Segundo Maestre egresado de Intendencia Naval
Esa referencia paterna marcó desde temprana edad la vocación del joven morelense, quien tomó la decisión de ingresar a la Armada de México no por azar, sino por convicción. Una decisión que, al cierre de su etapa escolar, celebra sin reservas.
Preguntar a un marino qué lo mantuvo de pie en los momentos más difíciles casi siempre tiene la misma respuesta. Y Luis Ángel no fue la excepción. Para él, como para la gran mayoría de los elementos de la marina mexicana, la familia es el combustible que no se agota.
"Mi familia. Le puedo jurar que no solo a mí, yo creo que el motor principal de todo marino mexicano es la familia. En los momentos en los que uno está triste, cuando uno está lejos de casa, uno sabe que al final de cuentas siempre va a estar la familia. Le marcaba a mi mamá, a mi papá, a mis hermanos, a mi pareja. Yo creo que eso es lo que siempre te impulsa".
Luis Ángel Mendoza de Meza, Segundo Maestre egresado de Intendencia Naval
Estar lejos de los suyos fue, sin duda, lo más pesado de estos tres años. Pero el nuevo egresado es categórico: valió cada segundo de separación. La formación militar le dio acceso a experiencias que pocas carreras pueden ofrecer, y sobre todo, algo que en el mercado laboral civil escasea cada vez más: estabilidad.
El paso por la Armada no fue solo de libros y disciplina. Durante su formación, Luis Ángel acumuló vivencias que ya forman parte de su historia personal. Entre ellas, destacan momentos que cualquier marino recordaría con orgullo:
Ese bagaje de vivencias es parte del valor que, desde su perspectiva, hace que la carrera naval sea una opción que va mucho más allá del simple empleo. "Las Fuerzas Armadas te ofrecen algo que allá afuera es difícil de encontrar, que es una estabilidad y es una experiencia única y muy bonita", subrayó.
Con la frescura de quien acaba de cruzar la línea de llegada, Luis Ángel no dudó en lanzar un mensaje a quienes aún están evaluando si dar el paso hacia la vida militar. Su consejo no tiene rodeos ni letra chica.
"Si lo están pensando, si tienen la duda, yo diría que tomen la decisión, aviéntense, vale la pena totalmente".
Luis Ángel Mendoza de Meza, Segundo Maestre egresado de Intendencia Naval
El llamado aplica tanto para quienes aspiran a ingresar a planteles de formación naval como para quienes desean enlistarse directamente como elementos de la Secretaría de Marina. En ambos casos, el nuevo Segundo Maestre considera que la decisión vale la pena.
Terminar la escuela es apenas el punto de partida. Luis Ángel lo sabe perfectamente y ya tiene trazado su camino. Su próximo destino será una unidad naval donde comenzará su formación profesional activa, acumulando experiencia de campo que complementará los conocimientos teóricos de estos tres años.
Pero la vista está puesta más lejos. El recién egresado de Intendencia Naval tiene claro que su grado actual de Segundo Maestre es solo el primero de varios escalones. Su meta, expresada con la determinación de quien ya sabe lo que cuesta lograr algo, es ascender progresivamente: Primer Maestre, Teniente, Capitán.
"Esto solo es el inicio de mi carrera militar. La verdad me emociona mucho ver cómo va a ser mi futuro más adelante", dijo antes de cerrar la entrevista con la misma sonrisa con la que enfrentó esta nueva etapa de su vida.
Una historia que empezó mirando el uniforme de su papá en Cuernavaca y que hoy, en Veracruz, estrena un nuevo capítulo.