Ante el incremento de accidentes de tránsito en los que se ven involucrados motociclistas, se presentó una iniciativa de ley para implementar un carril confinado para motocicletas en el la ciudad de Veracruz.
El abogado Gerardo Veneroso Barrientos, especialista en transporte público y asuntos viales, es el impulsor de esta iniciativa de ley.
Su argumento se basa en que el uso del casco es una medida básica y necesaria, por sí sola no alcanza para frenar el alto índice de accidentalidad que enfrentan quienes circulan en moto por las calles de Veracruz.
La propuesta contempla la creación de carriles confinados, es decir, espacios viales delimitados físicamente para uso exclusivo de motocicletas, una medida que ya se ha explorado en otras ciudades del país y del mundo como parte de estrategias integrales de movilidad urbana.
David Zebadúa Escalante, coordinador local y estatal del área de Socorros de la Cruz Roja en Veracruz, señala que cualquier medida que tenga como fin disminuir los accidentes merece ser analizada con seriedad.
"Valdría la pena estudiarlo, analizarlo en conjunto con las demás dependencias y las demás autoridades, valorarlo y ver qué tan viable sea la funcionabilidad, y sobre todo, el tema más importante yo creo que todo lo que hagamos como sociedad para aumentar nuestro nivel de cultura y nuestra protección es lo ideal".
La posición del representante de la Cruz Roja refleja lo que muchos expertos en seguridad vial sostienen: ninguna infraestructura funciona de manera aislada si no va acompañada de un cambio cultural.
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De nada sirve construir un carril exclusivo si los motociclistas no lo respetan, o si los conductores de automóviles no reconocen esa delimitación como un espacio ajeno.
En la zona conurbada Veracruz-Boca del Río los accidentes con motociclistas involucrados se mantienen como una constante, y que en muchos de esos casos las consecuencias son fatales.
Esta realidad convierte a los motociclistas en uno de los grupos más vulnerables dentro de la movilidad urbana del puerto, una situación que comparten con ciclistas y peatones.
Los motociclistas enfrentan un riesgo particular: a diferencia de quienes viajan dentro de un automóvil, su cuerpo queda completamente expuesto ante cualquier impacto. Un error de cálculo, una maniobra brusca de otro conductor o simplemente una calle en mal estado pueden bastar para desencadenar una tragedia.
Por eso, la discusión sobre carriles diferenciados no es menor ni caprichosa; responde a una necesidad real que las cifras de atención médica de emergencia reflejan semana a semana.
El coordinador de la Cruz Roja también aprovechó para lanzar un llamado directo a quienes conducen motocicletas en la ciudad: usar el equipo de protección adecuado no debe verse como una obligación burocrática para cumplir con el Reglamento de Tránsito, sino como una decisión personal que puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
El equipo de seguridad recomendado para motociclistas incluye elementos que van más allá del casco:
Cada uno de estos elementos cumple una función específica en caso de caída o impacto, y su uso combinado reduce significativamente la gravedad de las lesiones.
La movilidad de los motociclistas es una deuda pendiente en muchas ciudades mexicanas: se incrementa su presencia en las calles, pero rara vez se diseña la infraestructura pensando en ellos.
Si la iniciativa avanza, deberá pasar por un análisis técnico que involucre a las autoridades de Tránsito Municipal, a urbanistas, a representantes de los propios motociclistas y a organismos de salud como la Cruz Roja.
El objetivo no puede ser únicamente trazar una línea en el asfalto: tiene que ir de la mano con educación vial, señalización adecuada, mantenimiento de la infraestructura y una campaña sostenida de concientización dirigida tanto a conductores de automóviles como a motociclistas.
Por ahora, la conversación está abierta. Y en una ciudad donde las motos son una de las principales formas de transporte cotidiano, esa conversación era necesaria desde hace tiempo.