El consejero de la Cámara Nacional de la Industria Panificadora (Canainpa), Bichir Nahum Lajud, señaló que el crecimiento de personas que elaboran pan y repostería desde sus hogares, así como quienes compran productos para revenderlos, representa una competencia para los negocios establecidos, debido a que muchos de ellos operan fuera de la formalidad.
Indicó que se trata de una actividad honesta mediante la cual muchas familias buscan obtener ingresos, por lo que no se pretende impedirla, sino generar mecanismos que permitan que estos emprendedores se integren a la economía formal.
“El problema no son las personas que buscan ganarse la vida, sino que actualmente no existe un esquema adecuado para que puedan incorporarse a la formalidad y contribuir con obligaciones fiscales, sanitarias y de protección civil”, explicó.
Lajud consideró que el gobierno debe crear incentivos y esquemas accesibles que faciliten la regularización de quienes realizan este tipo de actividades, ya que se trata de una práctica que ha existido desde hace muchos años y que en muchos casos surge de recetas familiares o negocios temporales.
Señaló que también existen personas que adquieren productos en tiendas de autoservicio, como Costco, para revenderlos, lo que se ha convertido en una forma de sustento para muchas familias.
Finalmente, comentó que las panaderías establecidas continúan enfrentando retos económicos, principalmente por el incremento en costos como los combustibles; sin embargo, hasta el momento el impacto no ha sido crítico para el sector.