El embajador de Líbano en México, George El Jallad, destacó el amplio potencial que existe para fortalecer la relación comercial entre ambas naciones, especialmente en materia de exportaciones e importaciones, al señalar que el intercambio actual es todavía muy reducido en comparación con otros países de América Latina como Brasil.
Durante su visita a la Plaza del Migrante Libanés, el diplomático explicó que actualmente el comercio de Líbano hacia México es inferior al millón de dólares, mientras que las exportaciones mexicanas hacia el país de Medio Oriente no alcanzan los cinco millones de dólares, cifras que contrastan con los aproximadamente 360 millones de dólares que Brasil exporta al mercado libanés.
“Existe una gran oportunidad para crecer. La distancia no debe ser un impedimento para desarrollar el comercio entre nuestros países”, afirmó.
El Jallad señaló que ya se analizan los productos con mayor potencial para ser enviados desde Veracruz hacia Líbano, aprovechando además la ubicación estratégica de este país como puerta de entrada hacia otros mercados del Medio Oriente.
Entre los sectores con oportunidades mencionó la exportación de carne y el desarrollo de tecnología solar, mientras que Líbano podría ofrecer productos como vinos, aceite de oliva —considerado entre los mejores del mundo— y diversos productos gastronómicos que forman parte de la cocina libanesa, cada vez más apreciada en México.
Además del ámbito comercial, el embajador señaló que existen posibilidades de fortalecer la cooperación en materia educativa, mediante becas e intercambio de estudiantes, así como proyectos turísticos una vez que las condiciones de estabilidad en Líbano permitan impulsar con mayor fuerza este sector.
Durante su visita a Veracruz, George El Jallad también expresó su interés por impulsar proyectos relacionados con la historia de la migración libanesa en la entidad, incluyendo la posibilidad de desarrollar un espacio o museo dedicado a los primeros migrantes que llegaron por esta región.
El diplomático calificó su estancia como una visita con un significado especial y emocional, al encontrarse en el lugar donde desembarcaron algunos de los primeros inmigrantes libaneses que hicieron de México su hogar.