Una dieta baja en calorías combinada con un programa de ejercicio supervisado logró la remisión de la diabetes tipo 2 en más de la mitad de los participantes con diagnóstico de aparición temprana, de acuerdo con una investigación publicada en la revista científica The Lancet Regional Health – Americas.
El estudio, realizado por investigadores de Reino Unido y Canadá, encontró que 27 de los 50 participantes que siguieron el programa combinado alcanzaron la remisión de la enfermedad después de 24 semanas, en comparación con solo dos personas del grupo de control.
Los resultados sugieren que las intervenciones en el estilo de vida pueden contribuir a mejorar el control metabólico y favorecer la remisión de la diabetes tipo 2, especialmente en personas que reciben el diagnóstico a edades tempranas.
El ensayo clínico aleatorizado se llevó a cabo en tres centros de Canadá y Reino Unido e incluyó a 96 personas de diferentes grupos étnicos, con obesidad y diabetes tipo 2 de aparición temprana, que no recibían tratamiento con insulina.
La edad promedio de los participantes era de 38 años. Aproximadamente la mitad fue asignada al grupo de intervención, mientras que el resto continuó con sus actividades habituales como grupo de control.
El programa incluyó dos componentes principales:
Dieta baja en calorías: consumo aproximado de entre 800 y 900 calorías al día durante las primeras 12 semanas, bajo supervisión.
Ejercicio estructurado: dos sesiones semanales supervisadas de entrenamiento aeróbico y de resistencia, además de una sesión independiente cada semana.
Después de las primeras 12 semanas, los participantes pasaron a una dieta para mantener el peso y continuaron haciendo ejercicio por su cuenta durante otras 12 semanas.
Al finalizar el periodo de seguimiento, 27 de los 50 participantes del grupo de intervención habían alcanzado la remisión, frente a dos personas del grupo de control. De acuerdo con los investigadores, este resultado se obtuvo sin recurrir a medicamentos para reducir la glucosa durante la intervención.
Además de los resultados relacionados con la diabetes, los investigadores observaron una reducción importante de la masa grasa entre quienes participaron en el programa.
Los participantes también conservaron la masa y la fuerza muscular, un aspecto relevante debido a que el músculo desempeña un papel fundamental en el aprovechamiento de la glucosa y en la respuesta del organismo a la insulina.
Entre los cambios registrados al finalizar el ensayo se encontraron una mejora de 10.3 por ciento en la capacidad respiratoria en relación con la masa corporal, así como una reducción de la presión arterial y de la frecuencia cardíaca en reposo.
Asimismo, las evaluaciones indicaron cambios favorables en la estructura del ventrículo izquierdo del corazón. En las encuestas, los participantes reportaron una disminución del malestar asociado con la diabetes y una mejor percepción de su calidad de vida.
Los autores señalaron que los resultados respaldan el potencial de combinar una alimentación baja en calorías con ejercicio aeróbico y de resistencia para obtener beneficios en la salud y favorecer la remisión de la enfermedad.
La diabetes tipo 2 de aparición temprana suele definirse como aquella diagnosticada a los 45 años o antes. De acuerdo con la información presentada en el estudio, estos casos pueden avanzar con mayor rapidez y asociarse con un riesgo elevado de complicaciones de salud a edades más tempranas.
Aunque la diabetes tipo 2 no necesariamente empeora de manera inevitable, los investigadores advierten que todavía existen preguntas por resolver sobre los efectos a largo plazo de las intervenciones en el estilo de vida.
El ensayo tuvo una duración de 24 semanas, por lo que aún no se conoce cuánto tiempo podrían mantenerse los beneficios observados. Tampoco se ha determinado qué proporción de los resultados corresponde específicamente a la dieta y cuál al ejercicio.
Los investigadores consideran necesario realizar nuevos estudios que comparen los efectos de una dieta baja en calorías por sí sola, un programa de ejercicio de manera independiente y la combinación de ambos.
También destacaron la importancia de preservar la masa muscular durante la pérdida de peso, debido a sus implicaciones para la salud metabólica, la capacidad física y la evolución de la enfermedad.
Los resultados no significan que todas las personas con diabetes tipo 2 puedan alcanzar la remisión ni que deban suspender su tratamiento médico. La dieta de 800 a 900 calorías diarias utilizada en el ensayo es restrictiva y requiere supervisión profesional; cualquier cambio en la alimentación, el ejercicio o los medicamentos debe consultarse con el personal de salud.
La investigación fue publicada en The Lancet Regional Health – Americas y aporta evidencia sobre el potencial de las intervenciones combinadas en el estilo de vida para el tratamiento de la diabetes tipo 2 de aparición temprana.
Con información de Science Alert