La hepatitis A es una infección viral que afecta principalmente al hígado y, a diferencia de las hepatitis B y C, no suele convertirse en una enfermedad crónica. En la mayoría de los casos, el sistema inmunológico logra eliminar el virus y la persona puede recuperarse por completo.
En entrevista para XEU Noticias, el Dr. Lorenzo Castañeda Pacheco explicó que la hepatitis A se transmite principalmente por la vía fecal-oral, es decir, cuando una persona ingiere el virus que puede encontrarse en agua o alimentos contaminados.
El especialista señaló que una de las principales formas de contagio ocurre mediante el consumo de agua no tratada, frutas y verduras mal lavadas, mariscos crudos o alimentos manipulados por personas infectadas que no mantienen una adecuada higiene de manos.
“Esto significa que las heces fecales, introducirlas por la boca a nuestro organismo”, explicó el médico al referirse al mecanismo de transmisión.
El Dr. Castañeda Pacheco destacó la importancia de la calidad del agua utilizada para lavar y preparar los alimentos, particularmente en zonas donde existe acceso limitado a agua tratada.
Explicó que frutas y verduras pueden contaminarse cuando son lavadas o cultivadas con agua contaminada y posteriormente llegan a la mesa sin una adecuada limpieza y desinfección.
Por ello, recomendó mantener medidas de higiene de manos y adecuada manipulación de alimentos para disminuir el riesgo de transmisión.
Los mariscos también pueden representar un riesgo cuando se consumen crudos o insuficientemente cocidos, debido a que pueden haber estado expuestos a aguas contaminadas.
El especialista señaló que preparaciones como el ceviche requieren especial atención, pues el limón u otros ingredientes utilizados en su preparación no sustituyen la cocción necesaria para eliminar determinados microorganismos.
La hepatitis A puede transmitirse mediante el contacto cercano con una persona infectada, particularmente cuando existen condiciones deficientes de higiene.
El médico señaló que esto puede representar un riesgo para quienes cuidan a pacientes con la infección o conviven estrechamente con ellos.
También mencionó que existe riesgo de transmisión mediante determinadas prácticas sexuales que involucran contacto bucoanal, debido a la vía de transmisión del virus.
El lavado de manos después de ir al baño y antes de preparar o consumir alimentos es una de las principales medidas para reducir la propagación.
Esta situación cobra especial importancia en lugares donde conviven muchos niños, como las guarderías, debido a que es común que los menores se lleven las manos a la boca.
Los síntomas pueden aparecer entre dos y siete semanas después del contagio, aunque no todas las personas presentan manifestaciones.
Entre los principales signos se encuentran:
Color amarillo en la piel y en la parte blanca de los ojos.
Cansancio intenso.
Orina oscura, que puede adquirir una tonalidad similar a la de un refresco de cola.
Heces fecales pálidas o blanquecinas.
Dolor abdominal, particularmente debajo de las costillas del lado derecho, donde se encuentra el hígado.
Fiebre.
Dolor articular.
Picazón en distintas partes del cuerpo.
En los menores de seis años, la infección puede presentarse sin síntomas evidentes, por lo que puede pasar desapercibida.
El Dr. Lorenzo Castañeda Pacheco explicó que, en la mayoría de los casos, el propio sistema inmunológico elimina el virus, por lo que no existe un tratamiento antiviral específico para la hepatitis A.
El manejo consiste principalmente en medidas de apoyo, entre ellas reposo, adecuada alimentación e hidratación.
El especialista señaló que el consumo de agua, caldos y otros líquidos puede ayudar durante el periodo de recuperación.
También destacó la importancia de evitar el consumo de alcohol durante la enfermedad y de no automedicarse.
Sobre el uso de medicamentos, señaló que algunos fármacos pueden representar un riesgo para el hígado, por lo que cualquier medicamento debe utilizarse bajo indicación de un profesional de la salud.
La recuperación suele ser completa y el hígado puede restablecer su funcionamiento, aunque el proceso puede prolongarse durante varios meses.
El médico explicó que sí existe una vacuna contra la hepatitis A, utilizada como medida preventiva.
La vacunación puede ayudar a prevenir la infección y reducir el riesgo de presentar cuadros graves, de acuerdo con las recomendaciones sanitarias correspondientes.
Además de seguir las indicaciones médicas, una persona diagnosticada debe extremar las medidas de higiene para evitar transmitir el virus a quienes la rodean.
El Dr. Castañeda Pacheco recomendó lavarse correctamente las manos, especialmente después de utilizar el baño y antes de manipular alimentos.
También señaló que una persona con hepatitis A debe evitar preparar o servir alimentos para otras personas mientras exista riesgo de transmisión.
Aunque la mayoría de los casos evoluciona favorablemente, el especialista advirtió que en situaciones poco frecuentes la enfermedad puede provocar una insuficiencia hepática fulminante, una complicación grave que puede poner en riesgo la vida.
El Dr. Castañeda Pacheco hizo énfasis en que las personas no deben automedicarse ni seguir recomendaciones de terceros sin consultar a un profesional de la salud.
También explicó que algunas pruebas pueden permanecer positivas durante un periodo después de haber padecido la infección, por lo que la interpretación de los resultados debe realizarla un médico.
Finalmente, destacó que la higiene de manos, el consumo de agua segura, el correcto lavado y desinfección de alimentos y la adecuada cocción de mariscos son medidas importantes para disminuir el riesgo de contagio.
Ante la presencia de síntomas compatibles con hepatitis A, particularmente coloración amarillenta de piel u ojos, orina oscura, dolor abdominal o cansancio intenso, se recomienda acudir a valoración médica y evitar la automedicación.