La relación entre los trastornos del sueño y la demencia continúa siendo objeto de investigación científica. Aunque la falta de sueño se ha asociado con un mayor riesgo de deterioro cognitivo, los mecanismos que vinculan ambos procesos todavía no se comprenden por completo.
Una revisión de investigaciones publicada en la revista Ageing Research Reviews analiza esta relación a partir de la narcolepsia, un trastorno neurológico crónico que altera la regulación del ciclo de sueño y vigilia y que podría aportar nuevas pistas sobre los mecanismos relacionados con el envejecimiento cerebral.
De acuerdo con los autores, las personas con narcolepsia suelen experimentar sueño nocturno fragmentado y somnolencia excesiva durante el día. Sin embargo, los resultados disponibles de estudios con biomarcadores y técnicas de neuroimagen no respaldan de manera consistente la hipótesis de que estos pacientes presenten un envejecimiento cerebral prematuro, como podría esperarse por las alteraciones crónicas del sueño.
Los investigadores centraron parte de su análisis en la hipocretina, también conocida como orexina, un neuropéptido que participa en la regulación de la vigilia y otros procesos fisiológicos relacionados con la actividad cerebral.
En la narcolepsia tipo 1, una de las dos formas principales de este trastorno, existe una pérdida importante de las células que producen hipocretina. Esta condición también suele estar acompañada de cataplejía, episodios repentinos de debilidad muscular desencadenados por emociones intensas.
La hipocretina interviene en diversos procesos relacionados con la salud neuronal, entre ellos la inflamación, el metabolismo, la plasticidad sináptica y los ritmos circadianos. Por ello, su ausencia podría modificar la manera en que el cerebro responde a los factores asociados con el envejecimiento.
La revisión también aborda investigaciones realizadas en animales que han encontrado una posible relación entre la señalización de la hipocretina y la producción y acumulación de beta-amiloide, una proteína asociada con las placas características de la enfermedad de Alzheimer.
En algunos de estos experimentos, la inhibición de la señalización de la hipocretina se relacionó con una menor acumulación de beta-amiloide. No obstante, los investigadores advierten que los mecanismos detrás de estos resultados todavía no están claros y que se necesitan más estudios para determinar si estos procesos tienen implicaciones similares en los seres humanos.
Otro aspecto que destacan los autores es la diferencia entre el tiempo total que una persona permanece despierta y su capacidad para mantener un estado de vigilia prolongado.
En pacientes con narcolepsia, el sueño nocturno fragmentado puede coexistir con periodos de somnolencia durante el día, por lo que el tiempo total de vigilia no necesariamente es menor.
Los investigadores plantean que las alteraciones en la continuidad de la vigilia podrían influir en procesos relacionados con la actividad neuronal y la liberación de sustancias como la beta-amiloide y la proteína tau, ambas estudiadas por su relación con enfermedades neurodegenerativas.
Sin embargo, esta posibilidad todavía debe investigarse y no constituye una explicación confirmada sobre el riesgo de demencia en personas con narcolepsia.
Los autores de la revisión aclaran que no proponen que la narcolepsia proteja contra la demencia. De hecho, existen casos documentados, aunque poco frecuentes, de enfermedad de Alzheimer en personas con este trastorno del sueño.
La importancia de estos hallazgos radica en que podrían ayudar a comprender mejor cómo interactúan la hipocretina, la organización del sueño y la vigilia y los mecanismos de envejecimiento cerebral.
Los investigadores consideran que estudiar esta aparente paradoja puede abrir nuevas líneas de investigación sobre la integridad neuronal y los procesos que vinculan los trastornos del sueño con la neurodegeneración.
La revisión fue publicada en la revista científica Ageing Research Reviews. Sus planteamientos constituyen hipótesis para futuras investigaciones y no demuestran que la narcolepsia reduzca el riesgo de Alzheimer ni que la alteración del sueño tenga un efecto protector sobre el cerebro.
Con informacion de Science Alert