Los cambios en el tono, volumen o claridad de la voz podrían estar relacionados con un mayor riesgo de desarrollar deterioro cognitivo o demencia en adultos mayores, de acuerdo con una nueva investigación realizada por especialistas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Drexel, en Estados Unidos.
El estudio, publicado en la revista científica Journal of Voice, analizó información de 833 mil 417 personas de 50 años o más para investigar la relación entre los trastornos de la voz, la pérdida auditiva y la aparición posterior de problemas cognitivos o demencia.
Los investigadores compararon a personas que habían recibido un diagnóstico de trastorno de la voz, pérdida auditiva o ambas condiciones, y posteriormente analizaron la frecuencia con la que desarrollaron deterioro cognitivo o demencia a partir de un año después de las evaluaciones.
Los resultados mostraron una asociación entre los trastornos de la voz y un mayor riesgo de presentar posteriormente problemas cognitivos o demencia.
De acuerdo con la investigación:
Los investigadores señalaron que la asociación más fuerte se encontró entre quienes presentaban simultáneamente alteraciones de la voz y pérdida auditiva.
Robert Sataloff, profesor y director del Departamento de Medicina de la Universidad de Drexel, explicó que las personas con un trastorno de la voz, incluso sin pérdida auditiva, presentaron un riesgo mayor que quienes únicamente tenían problemas de audición.
Los investigadores analizaron los trastornos de la voz, que pueden incluir modificaciones en características como el tono, volumen o claridad.
Sin embargo, los resultados no significan que una persona que presente cambios en su voz necesariamente desarrollará demencia.
El estudio encontró una asociación estadística, pero no demuestra una relación de causa y efecto. Tampoco establece que los problemas de voz provoquen deterioro cognitivo, demencia o enfermedad de Alzheimer.
Además, los investigadores analizaron el deterioro cognitivo y la demencia como resultados generales, sin establecer una diferenciación específica entre estos padecimientos y el Alzheimer.
Los investigadores plantean algunas posibles explicaciones. Una de ellas es que los problemas de voz pueden dificultar o reducir la frecuencia con la que una persona participa en conversaciones y actividades sociales.
De esta manera, las dificultades para hablar podrían contribuir al aislamiento social, mientras que una menor interacción social y una reducción de actividades estimulantes para el cerebro han sido relacionadas previamente con el riesgo de deterioro cognitivo.
Otra posibilidad es que determinados trastornos de la voz puedan compartir factores asociados con cambios neurológicos o con otros procesos relacionados con el envejecimiento.
No obstante, estas explicaciones todavía requieren más investigación.
Los especialistas señalan que las personas que presentan problemas persistentes de voz pueden acudir con un otorrinolaringólogo para determinar cuál es su origen y recibir una evaluación adecuada.
Sataloff indicó que, para algunos pacientes, una evaluación que incluya aspectos cognitivos podría ayudar a establecer un plan de atención.
Los investigadores también consideran necesario realizar nuevos estudios que permitan determinar si determinados tipos de trastornos de la voz están relacionados de manera diferente con el deterioro cognitivo y si los tratamientos para estos problemas pueden modificar el riesgo observado.
La investigación fue publicada en la revista científica Journal of Voice bajo el título “Voice Disorders and Hearing Loss as Risk Factors for Cognitive Impairment and Dementia”.
Con informacion de Science Alert