La dieta nórdica, basada en los alimentos tradicionales de países como Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia, podría estar relacionada con una mayor esperanza de vida, de acuerdo con un nuevo estudio que se suma a las investigaciones sobre los beneficios de una alimentación saludable.
Este patrón alimenticio comparte varias características con la dieta mediterránea, aunque adapta sus ingredientes a las condiciones y tradiciones de los países del norte de Europa. Por ello, también se le conoce como la “dieta mediterránea del norte”.
Su propuesta se centra principalmente en alimentos de origen vegetal, pescado azul, frutas, cereales integrales y hortalizas de raíz, con preferencia por productos tradicionales de la región.
La dieta nórdica prioriza alimentos frescos y mínimamente procesados, así como ingredientes habituales en la alimentación de los países escandinavos.
Entre sus principales características se encuentran:
Pescado azul: aporta proteínas y ácidos grasos omega-3.
Cereales integrales: como la avena y el centeno, que proporcionan fibra.
Frutas: especialmente manzanas y peras.
Hortalizas de raíz: como zanahorias, remolachas y nabos.
Aceite de colza o canola: utilizado como fuente de grasas insaturadas.
Alimentos de origen vegetal: que constituyen una parte importante de las comidas.
En comparación con otros patrones alimenticios, este plan da prioridad al aceite de colza sobre el de oliva, a la avena y el centeno sobre el trigo y el arroz, y a frutas como las manzanas y las peras sobre las naranjas y los plátanos.
Investigadores daneses analizaron datos de salud de más de 64 mil adultos de mediana edad y mayores en Suecia, con el objetivo de estimar la posible relación entre la alimentación nórdica saludable y la mortalidad a largo plazo.
Para realizar el análisis, los investigadores utilizaron un método que busca emular un ensayo aleatorizado, comparando hipotéticamente los resultados de distintas intervenciones alimentarias a lo largo del tiempo.
De acuerdo con sus estimaciones, seguir de manera estricta una dieta nórdica saludable podría asociarse con una reducción significativa del riesgo de morir por cualquier causa durante un periodo de 24 años.
Los resultados fueron publicados en la revista científica The American Journal of Clinical Nutrition.
Sin embargo, es importante considerar que las estimaciones obtenidas mediante este tipo de análisis no demuestran por sí solas que la dieta sea la causa directa de una mayor longevidad.
Tanto la dieta nórdica como la mediterránea promueven el consumo de vegetales, frutas, cereales integrales y grasas saludables, además de dar un lugar importante al pescado.
La principal diferencia está en los ingredientes tradicionales de cada región. Mientras que la dieta mediterránea incorpora habitualmente aceite de oliva, legumbres y productos propios de los países mediterráneos, la nórdica destaca el aceite de colza, la avena, el centeno, las bayas y las hortalizas de raíz.
Ambas constituyen patrones de alimentación que priorizan la variedad de alimentos nutritivos y pueden formar parte de un estilo de vida saludable.
Los investigadores continúan estudiando cómo los patrones alimentarios a largo plazo se relacionan con la salud y la longevidad. Los resultados sobre la dieta nórdica aportan nueva evidencia, aunque se requieren más investigaciones para establecer con mayor precisión sus efectos.