Científicos descubren que los caracoles podrían guardar la historia de antiguos ciclones

Imagen Científicos descubren que los caracoles podrían guardar la historia de antiguos ciclones

Por: Alberto Álvarez Sánchez

Las conchas de los caracoles podrían convertirse en una inesperada herramienta para conocer cómo era el tiempo en el pasado y reconstruir algunos fenómenos meteorológicos ocurridos antes de que existieran los registros modernos.

Así lo plantea una investigación realizada por científicos de la Universidad de Queensland, en Australia, quienes analizaron la concha de un caracol bandeado de Biggenden (Figuladra bayensis) encontrado en el Parque Nacional de los Lagos de Coalstoun, en Queensland.

El estudio parte de una característica particular de estos moluscos: sus conchas crecen conforme lo hace el animal. El carbonato de calcio se deposita progresivamente en la abertura de la concha, formando nuevas bandas que pueden conservar información sobre las condiciones ambientales que experimentó el caracol durante su vida.

La concha puede funcionar como un registro ambiental

Los investigadores utilizaron datación por radiocarbono para determinar la edad de distintas bandas de crecimiento. La concha analizada presentó niveles elevados de radiocarbono relacionados con las pruebas nucleares realizadas en Australia durante la década de 1960.

Esto permitió establecer que el caracol había vivido aproximadamente 4.5 años y, a partir de ahí, relacionar determinados periodos de crecimiento con acontecimientos meteorológicos conocidos.

Además, el equipo estudió los isótopos estables de oxígeno y carbono presentes en la concha. Estos elementos pueden aportar información sobre las condiciones ambientales, las precipitaciones y otros factores que influyeron en la vida del animal.

Uno de los hallazgos fue que la concha no crecía de manera continua. Los científicos identificaron periodos de crecimiento rápido separados por etapas en las que prácticamente no hubo crecimiento.

El crecimiento coincidió con lluvias extremas

Los investigadores inicialmente esperaban encontrar una relación entre el crecimiento de la concha y los años con mayor cantidad de lluvia.

Sin embargo, los resultados apuntaron a algo diferente: el caracol parecía responder principalmente a episodios de lluvia extrema, más que a la cantidad total de humedad registrada durante un año.

Los periodos de crecimiento acelerado pudieron relacionarse con lluvias ocurridas después de dos ciclones registrados en la región: el ciclón tropical severo Marcia, ocurrido en 2015, y el ciclón tropical Debbie, de 2017. Ambos sistemas provocaron precipitaciones extremas en el área donde fue encontrada la concha.

¿Podrían las conchas revelar fenómenos de hace miles de años?

Los científicos consideran que esta técnica podría tener aplicaciones más allá del análisis de un ejemplar moderno.

Debido a que las conchas pueden conservarse durante mucho más tiempo que los propios organismos que las producen, los investigadores plantean que el análisis de ejemplares encontrados en diferentes capas de sedimentos podría permitir construir registros ambientales de periodos anteriores a la existencia de estaciones meteorológicas y sistemas modernos de observación.

La idea sería combinar los registros obtenidos de distintas conchas para ampliar progresivamente la información hacia el pasado y, potencialmente, reconstruir la ocurrencia de fenómenos meteorológicos extremos y trayectorias de antiguos ciclones.

Los autores advierten que se trata de una metodología que todavía requiere más investigación y pruebas con otros ejemplares. El estudio representa, por ahora, una evidencia de que las conchas de esta especie pueden conservar señales ambientales suficientemente detalladas como para relacionarlas con eventos meteorológicos conocidos.

La investigación fue publicada en la revista científica The Holocene.

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