¿Las células de cáncer son inmortales? La sorprendente razón por la que pueden multiplicarse sin límite

Imagen ¿Las células de cáncer son inmortales? La sorprendente razón por la que pueden multiplicarse sin límite

Por: Marcelo Bermúdez

Cuando se habla del cáncer, una de las afirmaciones que más llama la atención es que sus células son "inmortales". Pero, ¿realmente pueden vivir para siempre? La respuesta es más compleja de lo que parece y ayuda a entender por qué esta enfermedad representa uno de los mayores desafíos para la medicina.

A diferencia de las células sanas del cuerpo humano, que solo pueden dividirse un número limitado de veces antes de envejecer y morir, las células cancerosas desarrollan la capacidad de seguir reproduciéndose de manera prácticamente indefinida.

Los científicos explican que las células normales tienen un "contador biológico" que limita la cantidad de divisiones que pueden realizar. Una vez alcanzado ese límite, entran en un estado de envejecimiento celular o mueren de forma natural.

Sin embargo, las células de cáncer logran evadir ese mecanismo gracias a diversas alteraciones genéticas. En la mayoría de los casos activan una enzima conocida como telomerasa, que evita el desgaste de los telómeros, estructuras ubicadas en los extremos de los cromosomas que normalmente se acortan con cada división celular.

Gracias a ello, estas células conservan la capacidad de seguir multiplicándose, favoreciendo el crecimiento del tumor.

¿Entonces nunca mueren?

No. Aunque suelen describirse como "inmortales", las células cancerosas no son indestructibles.

Pueden morir por falta de oxígeno o nutrientes, ser destruidas por el sistema inmunológico o eliminarse mediante tratamientos como la quimioterapia, la radioterapia, la inmunoterapia o las terapias dirigidas.

Lo que las hace especiales no es que cada célula viva para siempre, sino que su descendencia puede seguir reproduciéndose indefinidamente, siempre que existan las condiciones adecuadas.

El caso que cambió la investigación médica

Uno de los ejemplos más conocidos son las células HeLa, obtenidas en 1951 de un tumor cervical de Henrietta Lacks.

Más de siete décadas después, estas células continúan dividiéndose en laboratorios de todo el mundo y han sido fundamentales para desarrollar vacunas, estudiar enfermedades y probar nuevos tratamientos, convirtiéndose en una de las herramientas más importantes de la investigación biomédica.

No todos los cánceres funcionan igual

Existen más de 200 tipos de cáncer y no todos utilizan exactamente el mismo mecanismo para mantener su capacidad de multiplicación. Algunos emplean estrategias distintas para conservar sus telómeros, aunque el objetivo es el mismo: evitar el límite natural que tienen las células normales.

Comprender cómo las células cancerosas consiguen esta aparente "inmortalidad" es uno de los principales objetivos de la investigación científica, ya que bloquear ese mecanismo podría abrir la puerta a tratamientos más eficaces contra distintos tipos de cáncer.

mb

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