Opinión

El fantasma del PRD

Por Ricardo Homs


Pareciera ser que el fantasma del PRD estuvo presente en la decisión del profesor Alberto Anaya, -líder del PT-, para no apoyar la reforma electoral convocada por la presidenta Sheinbaum y condicionar el apoyo de su partido al “Plan B”.

Bien sabe que la cultura prevaleciente en MORENA no es confiable. ¡Van por todo! aún a costa de sus aliados.

Sólo basta con recordar la triste historia del PRD, -que fue el vientre en el que se gestó MORENA-, y dónde todos sus cuadros se formaron políticamente.

Andrés Manuel López Obrador presidió este partido de agosto de 1996 a abril de 1999. El PRD le hizo jefe de gobierno de la Ciudad de México del año 2000 al 2005. En el 2006 lo lanzó como su candidato presidencial, lo mismo que en el 2012.

MORENA nació como un movimiento político para apoyar su campaña presidencial del 2012, dentro del PRD.

En noviembre del 2012, -después de perder la elección presidencial-, López Obrador registró a MORENA como asociación civil y en julio del 2014 el INE le dio su registro como partido político y se inició la historia que lo llevó a ganar la presidencia de la república.

Sin embargo, lograron alcanzar el poder de una forma tan rápida como lo hicieron, a costa del PRD y eso seguramente lo sabe muy bien el profesor Anaya.

Al PRD, -su alma mater-, los morenistas lo dejaron morir de inanición. El éxodo de perredistas al nuevo partido representó una gran deslealtad. López Obrador no hizo nada, -siendo presidente-, para salvar al partido al que le debe todo lo que es.

El profesor Anaya seguramente tomó esto en cuenta y prefirió no poner el destino del PT en manos de los morenistas, para no repetir la historia del PRD.

Sin embargo, la historia de la segunda edición de la reforma electoral de López Obrador no termina aquí y seguramente existe un “Plan C”, que seguramente sería una guerra de guerrillas.

Cuando pase la elección intermedia del 2027 seguramente saldrán con un gran arsenal de ofertas para seducir a los nuevos legisladores de oposición, a fin de que abandonen al partido que los llevó al Congreso y se pasen a la bancada de MORENA y de este modo tener la mayoría calificada ya no a través de aliados, sino del mismo partido que fundó López Obrador.

Si eso va en contra de las actuales leyes electorales, -que pretenden evitar la acumulación de poder legislativo en un solo partido-, pues para eso tendrán la buena voluntad de las autoridades que les permitieron tener mayoría calificada como coalición, habiendo alcanzado sólo el 54% de los votos en las urnas.

Los potenciales objetivos serán primeramente los legisladores del PT y el PVEM, con quienes existe afinidad, pero también los del PAN, PRI y MC.

Este tiro de gracia que aniquilaría nuestra débil democracia, pues representa el robo de los votos de los electores que votaron por ellos como candidatos, -pero en un binomio con el partido que les respaldó-, se puede evitar a partir de ahora a través de un contrato firmado en lo individual, -ante notario-, por cada partido con cada uno de sus candidatos al Congreso, con una vigencia del tiempo que dure el encargo legislativo fijado en la elección, a fin de que cuando finalice este periodo, queden en libertad de permanecer en el partido que les impulsó, o emigren a otro.

Sin embargo, este contrato terminaría siendo simbólico si no va apalancado por una penalización tasada en una cantidad muy, pero muy alta, difícil de cubrir con el patrimonio personal de un legislador y además, la obligación de transparentar el origen de los recursos ante la UIF, para evitar el financiamiento del crimen organizado.

A su vez la sociedad debe crear el “SALÓN DE LA FAMA DE LA DESHONRA” para exhibir a los tránsfugas legislativos.

Ahora que el PAN, - y quizá algún otro partido-, abra sus puertas para candidatos ciudadanos es posible que se inscriban en sus filas quienes ya traigan el objetivo de llegar al Congreso y ofrecerse al mejor postor.

Hoy que los compromisos ideológicos han dejado de tener peso en nuestra política, debemos proteger la voluntad ciudadana, -manifestada en el voto-, a través de recursos jurídicos.

LA SABIDURÍA DEL PUEBLO

Por un lado los políticos, -y por otro la comentocracia-, hablan de le sabiduría del pueblo y que al final el pueblo no se deja engañar. Todos lo dicen como un dogma que se debe expresar mediáticamente, como un concepto de corrección política.

Sin embargo, este tema es de gran complejidad. Todos conocen la capacidad del Estado Mexicano para manipular emocionalmente desde el poder.

Además, la educación está en crisis intencionalmente, pues representa la forma de educar con bajo nivel académico. En el futuro tendremos ciudadanos incapaces de

analizar y tomar decisiones propias. De este modo serán presa fácil de la manipulación gubernamental.

Los informes de la UNESCO destacan que México ha tenido un retroceso en la capacidad de comprensión lectora. Las pruebas PISA en el 2022 dicen que México mostró un retroceso de 10 años en matemáticas, lectura y ciencias, lo que constituye un estancamiento en el aprendizaje.

Esto limita el pensamiento crítico y la movilidad social, porque a su vez, limita la competitividad en el ámbito laboral y en los negocios.

Los niños educados durante el gobierno de la 4T tendrán graves deficiencias, que les hará ser manipulables ante la retórica populista de la 4T.

La pobreza en el diseño temático de los libros de texto gratuitos es parte de este proyecto destructivo del potencial de nuestra niñez.

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