La propuesta de llevar café veracruzano a Marte, planteada por la diputada morenista Victoria Gutiérrez Pérez, abrió el debate sobre las posibilidades reales de la exploración espacial y el papel que podrían tener los productos de Veracruz en proyectos científicos de este tipo.
Durante una intervención en el Congreso de Veracruz, en septiembre de 2025, la legisladora afirmó que en la entidad había científicos que habían construido una nave espacial para viajar al planeta rojo y señaló que les había solicitado llevar café veracruzano para que su aroma también estuviera presente en el espacio.
“Aquí tenemos en Veracruz grandes científicos que tienen un proyecto, han hecho una nave espacial con manos veracruzanas para el espacio, para Marte, y yo les pedí que nos apoyen para demostrar que también en la ciencia y en el espacio también tiene que estar el aroma de nuestro café”, declaró.
La afirmación se produjo durante la presentación de un anteproyecto de punto de acuerdo relacionado con el impulso a la cafeticultura en el estado. En esa sesión, legisladoras de otras fuerzas políticas cuestionaron la propuesta y mencionaron la organización de un evento por el Día del Café que contemplaba representaciones de astronautas con una taza de esta bebida.
Ante este contexto, el presidente de Impulso de Ciencia, Tecnología e Innovación, Heriberto Gabriel Contreras Garibay, abordó en su charla semanal algunas de las preguntas que han surgido sobre la llamada soberanía espacial, la posibilidad de llevar café al espacio y las condiciones para cultivar este producto en Marte.
Contreras Garibay explicó que el concepto de soberanía espacial debe analizarse a partir de los acuerdos internacionales que regulan las actividades fuera de la Tierra. El Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre establece que ningún país puede apropiarse de la Luna ni de otros cuerpos celestes mediante una reivindicación de soberanía, ocupación u otros medios.
Esto significa que la exploración espacial está sujeta a normas internacionales y que las actividades de los países en ese ámbito no equivalen a la propiedad territorial que existe en la Tierra.
Otro de los temas abordados fue la idea de que el espacio pueda tener un olor particular. El especialista explicó que, al tratarse de un entorno prácticamente vacío, los olores no se propagan de la misma manera que en la atmósfera terrestre.
Sin embargo, algunos astronautas han descrito olores en sus trajes y equipos después de realizar caminatas espaciales y regresar a una zona presurizada. Estas percepciones se han comparado con el olor a metal caliente, soldadura o pólvora quemada, aunque no significa que el espacio tenga un aroma ambiental como el que se percibe en la Tierra.
La posibilidad de llevar café a Marte también plantea desafíos científicos y tecnológicos. El cultivo de esta planta requeriría condiciones controladas para atender factores como la temperatura, el agua, la composición del suelo, la presión atmosférica y la disponibilidad de nutrientes.
Por ello, la idea de producir café en el planeta rojo no depende únicamente de transportar semillas, sino de contar con sistemas capaces de mantener las condiciones necesarias para su crecimiento. Las representaciones de cultivos en Marte que aparecen en películas de ciencia ficción, como The Martian, no constituyen por sí mismas evidencia de que el proceso pueda realizarse actualmente.
Durante su charla, Contreras Garibay también planteó los desafíos tecnológicos y diplomáticos que implicaría para México desarrollar sistemas de propulsión espacial, particularmente si se consideraran tecnologías de origen nuclear.
Este tipo de proyectos requiere capacidades científicas, infraestructura, recursos y acuerdos internacionales, además de evaluaciones sobre sus implicaciones de seguridad y política exterior.
La propuesta de llevar café veracruzano a Marte, expresada por la diputada Victoria Gutiérrez Pérez, sirve así como punto de partida para abordar las diferencias entre una aspiración simbólica —como asociar un producto emblemático del estado con la exploración espacial— y los requerimientos científicos que supondría una misión al planeta rojo.