Luego de la pandemia del COVID-19 que impactó al mundo entero dejando miles de muertes, muchas personas han buscado encontrar solución a sus problemas en el misticismo y la brujería.
El encierro, la pérdida de seres queridos y la incertidumbre colectiva que dejó el virus en todo el mundo empujaron a muchas personas a buscar respuestas más allá de la medicina convencional.
La espiritualidad, el misticismo y las prácticas ancestrales encontraron en ese contexto un terreno fértil para crecer, y Catemaco fue uno de los grandes beneficiados.
Yadira Anguiano, representante de la Asociación de Brujos y Chamanes de Catemaco, señala que la gente llega, sobre todo, buscando alivio para enfermedades y padecimientos que no han encontrado solución por otras vías.
"Mucha gente acude a lo que es la salud; sabemos que después de lo que fue la pandemia que tuvimos un cambio en la mentalidad entró mucho lo que viene siendo la conexión holística, la espiritualidad y eso le dio un poquito más de auge a Catemaco".
Se estima que entre el 70 y el 80 por ciento de los turistas que visitan Catemaco lo hacen con un objetivo claro desde antes de salir de casa: consultar a los denominados "maestros" de las ciencias ocultas.
Espiritistas, herbolarios, chamanes y brujos forman una comunidad que, lejos de ser una atracción folclórica, representa el motor principal del turismo local.
La herbolaria, el espiritismo y el misticismo no son prácticas nuevas en esta región; se han transmitido de generación en generación, y hoy conviven con una demanda que, lejos de disminuir, sigue creciendo.
Lo que cambió después del COVID-19 fue el perfil de quien llega: personas que antes jamás hubieran considerado visitar a un brujo, hoy lo hacen con total naturalidad.
Una vez que el visitante llega a Catemaco atraído por sus tradiciones místicas, descubre que hay mucho más por explorar.
"Claro de que ahí, una vez que ya se encuentran se empiezan a conectar con lo que viene siendo la gastronomía, turismo de aventura, avistamiento de aves y todo lo que tiene Catemaco para ofrecer, pero la primera puerta de entrada es el misticismo a través de su comunidad de brujos y chamanes".
El turista que llega a consultar a un maestro espiritual termina recorriendo el Lago de Catemaco, probando la gastronomía regional, haciendo senderismo en la selva o participando en avistamiento de aves en uno de los ecosistemas más biodiversos del país.
La comunidad de brujos y chamanes de Catemaco tiene ya marcado en el calendario un evento que promete reunir a cientos de personas en torno a una de las fechas más significativas del calendario espiritual del año.
El próximo 21 de septiembre se llevará a cabo el Círculo de Paz y Renovación, una ceremonia que se realizará en el marco del equinoccio de otoño, el cual ocurre oficialmente el martes 22 de septiembre de 2026 a las 18:06 horas.
El equinoccio de otoño marca el momento exacto en que el día y la noche tienen la misma duración, y para muchas tradiciones espirituales representa un punto de quiebre energético: el fin del verano y el inicio de una nueva estación cargada de simbolismo.
Foto ilustrativa Facebook/