A 16 años de Karl, veracruzanos recuerdan la tragedia que dejó el huracán

Imagen A 16 años de Karl, veracruzanos recuerdan la tragedia que dejó el huracán

Por: Inés Tabal
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El 17 de septiembre de 2010 quedó marcado en la memoria de cientos de veracruzanos que vivieron de cerca uno de los desastres naturales más devastadores que ha enfrentado el estado: el paso del huracán Karl.

A 16 años de aquel día, las imágenes de calles completamente inundadas, familias atrapadas en sus viviendas y comunidades bajo el agua permanecen en el recuerdo de quienes participaron en las labores de auxilio.

Una de esas historias es la de Julio Solano, quien en 2010 se desempeñaba como director de Protección Civil de Medellín de Bravo, municipio que fue uno de los más afectados por el fenómeno meteorológico.

Solano recuerda que, antes del impacto, las autoridades comenzaron a alertar a la población sobre la llegada del huracán y a preparar los equipos de emergencia.

“Nosotros recibimos la noticia por medio de la estación XEU de que venía un fenómeno de naturaleza muy fuerte, como un huracán, por lo que salimos a avisar a la ciudadanía por tierra, por radio y enseguida lo que hicimos es prepararnos”.

El huracán Karl impactó Veracruz el 17 de septiembre de 2010 con vientos máximos sostenidos de 195 kilómetros por hora y rachas de hasta 240 kilómetros por hora, de acuerdo con reportes del Servicio Meteorológico Nacional.

Sin embargo, además de la fuerza de los vientos, fueron las lluvias y el desbordamiento de varios ríos los que provocaron una de las mayores emergencias en la entidad.

“Sabíamos que venían nortes muy fuertes, más de 200 kilómetros por hora, 150 mínimo, y no esperábamos esa magnitud de agua que viniese por abajo, por tierra”.

Las lluvias registraron acumulados superiores a los 300 milímetros en algunas zonas montañosas, lo que provocó un incremento en los niveles de los ríos Jamapa, Actopan, La Antigua, Cotaxtla y Papaloapan.

En cuestión de horas, el agua comenzó a cubrir calles y viviendas, obligando a cientos de familias a abandonar sus hogares para ponerse a salvo.

Medellín de Bravo fue uno de los municipios que enfrentó una situación particularmente complicada. Las corrientes de agua dificultaron el acceso de los cuerpos de emergencia y pusieron en riesgo incluso a quienes participaban en las labores de rescate.

En el municipio se registraron tres decesos, uno de ellos de una persona que apoyaba en las labores de auxilio a bordo de una lancha.

“Desgraciadamente fueron como tres (muertos). Una persona que nos venía a apoyar en una lancha, ellos ayudaban a las personas, se atravesaron en la glorieta y la corriente iba muy recio y remolcó su lanchita. Perdimos ese compañero que nos apoyaba mucho”.

Para quienes participaron en los rescates, la magnitud de la emergencia representó uno de los momentos más difíciles de su trabajo.

Las llamadas de auxilio se multiplicaban mientras las inundaciones avanzaban y los cuerpos de emergencia tenían que decidir hacia dónde dirigirse primero.

El desastre llegó a superar la capacidad de respuesta de las autoridades y rescatistas, quienes, pese a las dificultades, continuaron con las labores para poner a salvo a las familias afectadas.

Para el 18 de septiembre de 2010, el saldo daba cuenta de la dimensión de la tragedia: 117 municipios afectados, el 68 por ciento del territorio estatal declarado en emergencia, alrededor de un millón de personas damnificadas, miles de personas en albergues, unas 400 mil sin energía eléctrica, de acuerdo con reportes de la CFE, y alrededor de 150 mil personas evacuadas.

A ello se sumaron árboles derribados, viviendas destechadas, vehículos varados y cuantiosas pérdidas materiales.

Han pasado 16 años desde aquel 17 de septiembre, pero para quienes estuvieron ahí el tiempo parece no haber borrado las imágenes de aquel día: el agua entrando a las casas, las familias buscando ponerse a salvo y los rescatistas tratando de llegar hasta donde las condiciones se los permitían.

Para muchos veracruzanos, Karl no solo dejó calles inundadas y pérdidas materiales. Dejó hogares que tuvieron que empezar de nuevo y familias que aún recuerdan a quienes no regresaron.

Cada aniversario vuelve a traer aquellos recuerdos, pero también la memoria de quienes, en medio de la emergencia, salieron a ayudar sin saber hasta dónde llegaría la fuerza del agua.

Dieciséis años después, el huracán Karl sigue siendo parte de la historia de Veracruz, una historia que permanece viva en la memoria de quienes lo perdieron todo y de quienes, a pesar del miedo, hicieron lo posible por salvar una vida.

Foto: Archivo 

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