Si eres de las personas que disfrutan los mariscos, hay un alimento marino poco conocido que está llamando la atención de los científicos por su posible relación con el envejecimiento: las ascidias, animales marinos que se consumen en algunos países de Asia.
Investigadores de la Universidad Xi'an Jiaotong-Liverpool, la Universidad de Stanford, la Universidad Jiao Tong de Shanghái y la Universidad de la Academia China de Ciencias estudiaron unos compuestos presentes en estos organismos llamados plasmalógenos y encontraron resultados llamativos en ratones de edad avanzada.
El estudio, publicado en Frontiers in Molecular Biosciences, encontró que los animales que recibieron suplementos de plasmalógenos durante dos meses mostraron mejoras en el aprendizaje y la memoria, además de cambios relacionados con las conexiones entre las células del cerebro.
Las ascidias son animales marinos que forman parte de la alimentación en regiones de Corea y Japón. En Corea son conocidas como meongge y en Japón como hoya.
Lo que interesa a los investigadores no es únicamente el consumo de este animal, sino los plasmalógenos que contiene. Se trata de un tipo de lípido que forma parte de las membranas celulares y que está presente en concentraciones importantes en órganos como el cerebro, el corazón y las células del sistema inmunitario.
Los niveles de estos compuestos tienden a disminuir con la edad y también se han observado concentraciones reducidas en algunas enfermedades neurodegenerativas.
Por ello, el equipo científico quiso analizar qué ocurriría si se recuperaban esos niveles mediante la alimentación.
Los investigadores administraron plasmalógenos derivados de ascidias a ratones de edad avanzada y posteriormente evaluaron su capacidad para aprender y recordar información.
Para ello utilizaron el laberinto acuático de Morris, una prueba en la que los animales deben localizar una plataforma oculta dentro de una piscina.
Después de cinco días de entrenamiento, los ratones ancianos que habían recibido los plasmalógenos encontraron la plataforma considerablemente más rápido que los animales de la misma edad que no recibieron el suplemento.
Al analizar sus cerebros, los científicos encontraron además más sinapsis y mejores condiciones en estas conexiones neuronales.
Las sinapsis permiten que las neuronas se comuniquen y son fundamentales para procesos como el aprendizaje y la memoria. El tratamiento también estuvo relacionado con una mayor formación de conexiones neuronales y una menor inflamación en el cerebro de los animales.
El resultado no se limitó al cerebro.
Los investigadores observaron que los ratones ancianos que recibieron plasmalógenos desarrollaron pelo nuevo, más oscuro, grueso y brillante en comparación con los animales que no recibieron el suplemento.
Este cambio físico fue uno de los aspectos que más llamó la atención de la investigación y contribuyó a la hipótesis de que los plasmalógenos podrían tener efectos relacionados con algunos procesos del envejecimiento.
Sin embargo, los científicos no concluyeron que el consumo de ascidias pueda revertir el envejecimiento humano.
Aquí está la principal advertencia del estudio.
Aunque las ascidias contienen plasmalógenos y los resultados en ratones fueron positivos, la investigación no demuestra que comer ascidias u otros mariscos pueda revertir el envejecimiento en las personas.
Los científicos utilizaron un suplemento de plasmalógenos derivados de ascidias y estudiaron sus efectos en un modelo animal. De hecho, investigaciones posteriores sobre plasmalógenos marinos también han explorado compuestos procedentes de otros organismos, como vieiras y pepinos de mar, pero estos resultados tampoco permiten afirmar que consumir estos alimentos tenga el mismo efecto en humanos.
Por ahora, lo que plantea la investigación es una posibilidad: los plasmalógenos podrían convertirse en una vía para estudiar cómo proteger las conexiones del cerebro frente al deterioro asociado con la edad e incluso favorecer algunos procesos de regeneración neuronal.
Los resultados son prometedores, pero todavía se necesitan estudios en seres humanos para determinar si los efectos observados en ratones pueden repetirse en personas, qué cantidad sería necesaria y si el consumo prolongado de suplementos de plasmalógenos es seguro.
Así que, por ahora, las ascidias no pueden considerarse un “alimento antienvejecimiento”. El interés científico está en sus plasmalógenos y en la posibilidad de que estos compuestos ayuden a comprender y eventualmente combatir algunos cambios asociados con el envejecimiento cerebral.
Con información de Science Daily / Foto: Pexels