En un entorno marcado por la incertidumbre geopolítica y la volatilidad de los precios, Adolfo Del Cueto, figura clave en Bulltick, desglosa la anatomía de la inflación actual. En esta conversación profunda, Del Cueto explica por qué el conflicto en el Estrecho de Ormuz no es el único culpable del alza de precios y cómo la economía moderna está demostrando una capacidad de adaptación sin precedentes frente a las crisis del pasado.
La economía global se encuentra en un punto de inflexión. Para muchos, el término "inflación" evoca imágenes de estantes vacíos y precios que suben sin control. Sin embargo, para Adolfo Del Cueto y el equipo de análisis de Bulltick, entender este fenómeno requiere mirar más allá de los titulares de guerra. La inflación no es solo un número; es el pulso mismo del sistema financiero.
1. El Pulso de la Economía: Redefiniendo la Inflación
Para abrir el debate, Del Cueto propone una analogía vital. "No debemos confundir el nivel de los precios con la inflación", explica. "La inflación es la variación, el aumento generalizado y sostenido. En Bulltick la definimos como el pulso de la economía. Un pulso demasiado acelerado es señal de sobrecalentamiento, de una pérdida peligrosa del poder adquisitivo. Pero ojo, un pulso de cero es igual de preocupante".
Según el experto, una inflación nula o negativa es el síntoma de una economía débil, carente de demanda y consumo. El equilibrio, por tanto, es un pulso constante que permita el crecimiento sin desbordarse. La realidad actual, sin embargo, muestra un pulso que se ha disparado, obligando a los bancos centrales a intervenir con firmeza.
2. Antes de la Tormenta: Los Factores Estructurales en EE. UU.
A menudo se culpa a los conflictos geopolíticos recientes de todos los males económicos, pero Del Cueto es tajante al desmitificar esta premisa. "La inflación ya estaba entre nosotros mucho antes de que se disparara el primer proyectil en el Estrecho de Ormuz", afirma.
El análisis de Bulltick identifica cuatro pilares que ya habían sentado las bases del incremento de precios en Estados Unidos: el sobrecalentamiento económico (crecimiento por encima del potencial real), un exceso de liquidez derivado de la masa monetaria en circulación, un déficit fiscal elevado mantenido durante los últimos cinco años y presiones salariales por un mercado laboral con desempleo históricamente bajo.
3. El Estrecho de Ormuz: El Choque de Oferta y la Crisis de los Fertilizantes
El Estrecho de Ormuz es la "yugular de la energía global". Cualquier incertidumbre en esta zona genera un choque de oferta inmediato. Pero el impacto no se limita al barril de petróleo. Un punto crítico es la producción de Urea en Medio Oriente. "La Urea es la base de los fertilizantes globales. Si el flujo se bloquea en el Golfo, la producción de alimentos en el otro lado del mundo se encarece. Es una reacción en cadena: sin fertilizantes, hay escasez de cosechas; con escasez, los precios del supermercado suben", detalla Del Cueto.
4. El Costo de Mover el Mundo: Servicios, Logística y Aviación
El consumidor siente el impacto en áreas que a veces pasan desapercibidas. El sector servicios ha sido uno de los más golpeados. Según los datos de Bulltick, los boletos de avión han experimentado un incremento cercano al 15% debido a los costos del combustible. Gigantes de la logística como FedEx, UPS y Amazon han tenido que implementar cargos adicionales por combustible. Más impresionante aún es el mercado de seguros marítimos: las primas para los barcos que transitan por zonas de conflicto han pasado de un modesto 0.3% a un alarmante 10% del valor de la mercancía.
5. El Espejismo de la Inflación Subyacente
Un aspecto técnico crucial es la distinción entre inflación nominal y subyacente. Mientras que la nominal incluye todo, la subyacente excluye energía y alimentos. "En EE. UU., la inflación subyacente se mantiene curiosamente estable", observa Del Cueto. "Esto se debe a que el sector vivienda, que representa el 40% de la canasta básica, no se ve afectado directamente por los bloqueos navales. Sin embargo, no podemos ignorar que la energía termina filtrándose en todo el sistema productivo tarde o temprano".
6. Petróleo: ¿Por qué no volveremos a los 70 dólares?
Ante la pregunta de si una resolución rápida del conflicto traería alivio inmediato, la respuesta de Bulltick es cautelosa. El daño a la infraestructura y la complejidad técnica de la producción petrolera sugieren que el petróleo "caro" será la norma. "Si un país como Irán tiene que suspender la producción por falta de capacidad de almacenamiento, reactivar esos pozos toma meses. No es un proceso inmediato", explica el experto. Por ello, la expectativa de ver el barril nuevamente en los 70 dólares en el corto plazo es poco probable.
7. Política Monetaria: Olviden los Recortes de Tasas
Para quienes buscan un crédito o una hipoteca, las noticias requieren prudencia. La persistencia de la inflación ha forzado a los bancos centrales a cambiar su hoja de ruta. "Ya no esperamos recortes de tasas en Estados Unidos para este año", advierte Del Cueto. Por el contrario, en regiones como Europa, Japón y el Reino Unido, la tendencia apunta a incrementos adicionales para frenar el consumo y estabilizar el "pulso" económico.
8. La Nueva Economía: Resiliencia y Esperanza Tecnológica
A pesar del panorama, Del Cueto cierra con optimismo. La economía de 2026 no es la de los años 70. "Hoy somos mucho más eficientes. Estados Unidos produce actualmente el triple del valor económico que en los 70 con el mismo consumo de petróleo". Además, el ciclo de inversión en tecnología e Inteligencia Artificial permite a las empresas generar eficiencias operativas y manejar márgenes de manera más ágil, actuando como un escudo contra choques inflacionarios externos.
En conclusión, el mensaje de Bulltick es de una cautela optimista: enfrentamos un entorno de precios altos y tasas restrictivas, pero la madurez técnica y estructural de la economía moderna nos permite procesar este impacto mejor que en cualquier otra época de la historia.