De acuerdo con el informe oficial titulado Cuba, la capital del comunismo del siglo XXI, la supuesta operación habría utilizado representaciones diplomáticas para desarrollar actividades de espionaje e influencia en la región.
El documento sostiene que las autoridades estadounidenses advirtieron desde 2022 al gobierno mexicano sobre la presunta presencia de estos agentes; sin embargo, señala que no se habrían tomado medidas concretas para desarticular la red o investigar los señalamientos.
El reporte fue dado a conocer en el contexto de una nueva estrategia impulsada por el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, orientada a reforzar las investigaciones sobre organizaciones y movimientos de extrema izquierda en América Latina, así como a contrarrestar operaciones de influencia extranjera en la región.
Según el Departamento de Estado, esta estrategia busca fortalecer la cooperación en materia de seguridad e inteligencia con países aliados y vigilar las actividades de actores extranjeros considerados una amenaza para los intereses de Estados Unidos.
Las autoridades estadounidenses tampoco difundieron públicamente la identidad de los presuntos involucrados ni ofrecieron detalles sobre las evidencias específicas que sustentan las acusaciones. El caso ocurre en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas entre Estados Unidos y Rusia y de un reforzamiento de las acciones de inteligencia por parte de Washington en el continente americano.