La salida de Adán Augusto López Hernández de la coordinación de los senadores de Morena sorprendió al ámbito político y evidencia un reacomodo interno de fuerzas rumbo a los procesos electorales de 2027 y 2030, consideró el analista político Guillermo Torres.
En entrevista para XEU, Torres señaló que la decisión del exsecretario de Gobernación resulta llamativa debido a su peso político dentro del movimiento y a que no solicitó licencia al cargo, pues se mantiene como senador. Agregó que el argumento de dedicarse a la organización electoral de 2027 no corresponde directamente a sus funciones legislativas.
“El coordinador del Senado tenía como responsabilidad principal sacar leyes y operar políticamente en la Cámara. Su salida no es menor y refleja diferencias con el Ejecutivo federal”, afirmó el analista, al señalar que Adán Augusto había mostrado desacuerdos con la presidenta Claudia Sheinbaum en temas clave.
Torres destacó que la llegada de Ignacio Mier como nuevo coordinador de la bancada morenista responde a la necesidad de una mayor alineación con la presidenta, especialmente ante la discusión de la reforma electoral, para la cual se requiere disciplina interna y acuerdos con aliados como el Partido Verde.
De acuerdo con el analista, Adán Augusto había acumulado “desgaste político” tras decisiones que incomodaron a distintos actores, como el aplazamiento de la reelección legislativa hasta 2030 y los ajustes a las reglas contra el nepotismo. Además, recordó que algunos partidos ya no lo consideraban un interlocutor viable para las negociaciones en el Senado.
Guillermo Torres apuntó que, si bien existen señalamientos y denuncias mediáticas contra el excoordinador, no hay carpetas de investigación abiertas en su contra. No obstante, consideró que la salida también puede interpretarse como una estrategia para bajar su perfil político ante presiones internas y externas, incluidas las provenientes de Estados Unidos.
“El grupo político de Tabasco pierde influencia, porque Adán Augusto concentraba un poder importante desde la coordinación del Senado. Hoy queda claro que ya no tiene la fuerza de antes”, subrayó.
Finalmente, el analista concluyó que este movimiento marca el inicio de una disputa interna más amplia dentro de Morena. “Es fuego amigo rumbo a 2027. Quien controle el partido en ese proceso tendrá una ventaja clave en la sucesión presidencial de 2030”, afirmó.