Por qué la digitalización de los no bancarizados en LATAM ocurre a través de las herramientas más simples Por Dmytro Rukin

Imagen Por qué la digitalización de los no bancarizados en LATAM ocurre a través de las herramientas más simples Por Dmytro Rukin

Por: Sofía Velasco

Lo que mete a una persona sin cuenta bancaria en el mundo digital es la simplicidad. Una herramienta tan fácil de usar que entra en la rutina de alguien que nunca pisó un banco. Cualquiera que construya infraestructura de pagos en América Latina necesita entender esto antes que nada. La puerta de entrada a decenas de millones de consumidores es la simplicidad, y casi siempre pasa por algo que la persona ya hace cada día.

Trabajo en pagos hace años y veo de cerca cómo funciona esto de verdad. La digitalización de los no bancarizados avanza cuando alguien logra pagar una compra online sin tener cuenta, con un código que lleva al comercio de la esquina. Es discreto, es práctico y funciona.

¿Qué significa "no bancarizado" en América Latina?

No bancarizado es el adulto que no tiene ninguna cuenta bancaria: sin tarjeta, sin acceso a los servicios financieros comunes. Casi nunca es una elección. Es una barrera estructural hecha de ingresos informales o en efectivo, falta de documentos o comprobante de domicilio, distancia de las sucursales y una desconfianza histórica hacia los bancos.

Los números muestran la dimensión. En Brasil, 4,6 millones de adultos siguen sin cuenta bancaria, según datos compilados en el Guide to Accessing Latin America. En México, la población no bancarizada bajó de forma sostenida: era 64,6% en 2017, pasó a 56,8% en 2021 y llegó a 52,8% en 2024, según la misma fuente.

En Colombia, alrededor de una cuarta parte de la población sigue fuera del sistema bancario. Aun así, el 88% de los colombianos compra online, lo que muestra el tamaño de la demanda contenida esperando una forma de pagar.

¿Por qué el no bancarizado no va a empezar por cripto?

Porque la cripto es una herramienta todavía más compleja para él que el propio banco. Alguien que no tiene cuenta justamente por barreras de documentación, de ingresos y de confianza no va a abrir solo una billetera de criptomonedas, manejar claves privadas y lidiar con la volatilidad. Eso exige más conocimiento, no menos.

Conviene poner a la cripto en su lugar dentro de esta conversación. En América Latina funciona más como protección del ahorro frente a la inflación para quienes ya están dentro del mundo digital. Para la gran masa de no bancarizados, su peso como puerta de entrada es casi nulo.

Quien diseña infraestructura pensando en inclusión tiene que resistir la tentación del hype. La herramienta correcta para este público es la que pide el menor esfuerzo posible para dar el primer paso.

¿Qué herramientas realmente los traen al mundo digital?

Son las herramientas atadas a la vida cotidiana, y se dividen en dos tipos. El primero son los vouchers en efectivo. En Brasil, el boleto: la persona compra online, recibe un código y paga en efectivo en el comercio más cercano. En México, ese mismo papel lo cumple el pago en efectivo en la red OXXO. Ninguno de los dos exige cuenta bancaria para operar.

El segundo tipo son las billeteras simples que llegan como una función lateral de una app que la persona ya usa. Pix entró en la vida de la gente por el celular que ya tenía en la mano. Mercado Pago creció subido a Mercado Libre, donde la gente ya compraba. La persona no salió a buscar la billetera; la billetera llegó hasta ella dentro de algo familiar.

Ese es el patrón que se repite. La adopción masiva ocurre cuando el paso digital es casi invisible, incrustado en un hábito que ya existe. El éxito de boleto, OXXO y Pix viene exactamente de ahí.

¿Por qué esto es una oportunidad de negocio y no caridad?

Porque quien logra aceptar un pago de una persona sin cuenta gana acceso a decenas de millones de clientes que la competencia ni siquiera ve. La inclusión financiera dejó de ser un discurso de responsabilidad social y se convirtió en una ventaja competitiva concreta para el comercio.

Piensa en el mercado brasileño. Son 4,6 millones de adultos no bancarizados que igual compran, consumen y quieren pagar. En México, más de la mitad de la población estuvo fuera del sistema bancario hasta hace muy poco. Cada una de esas personas es un cliente real para quien ofrece la forma de pago correcta.

La conclusión para cualquier empresa que entra a la región es directa. Aceptar boleto, pago en efectivo y billeteras locales es la diferencia entre facturar con ese público o cedérselo a quien llegó preparado.

FAQ

¿Qué significa "no bancarizado"? Es el adulto que no tiene ninguna cuenta bancaria, tarjeta ni acceso a servicios financieros tradicionales. Suele ser resultado de barreras estructurales como ingresos informales, falta de documentos, distancia de las sucursales y desconfianza hacia los bancos.

¿Cuántos adultos están no bancarizados en América Latina? En Brasil, 4,6 millones de adultos siguen sin cuenta bancaria. En México la tasa bajó de 64,6% en 2017 a 52,8% en 2024, y en Colombia cerca de una cuarta parte de la población sigue fuera del sistema bancario, según datos del Guide to Accessing Latin America.

¿La cripto ayuda a incluir a los no bancarizados? Poco. Para la mayoría de esta población, la cripto es más compleja que un banco. En América Latina funciona sobre todo como protección frente a la inflación para quienes ya están en el mundo digital, y no como puerta de entrada para quienes están fuera.

¿Qué herramientas funcionan para incluir a estas personas? Vouchers en efectivo como el boleto en Brasil y el pago vía OXXO en México, además de billeteras simples que llegan dentro de apps que ya se usan, como Pix por el celular y Mercado Pago a través de Mercado Libre.

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