Fiebre, tos y escurrimiento nasal pueden parecer una gripe común, pero también pueden ser las primeras señales de sarampión, una enfermedad viral altamente contagiosa que ha resurgido en México.
De acuerdo con especialistas y organismos de salud, los síntomas iniciales del sarampión aparecen entre 10 y 14 días después de la exposición al virus. En su primera etapa, el cuadro clínico puede confundirse fácilmente con un resfriado fuerte.
Los primeros síntomas incluyen:
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Fiebre alta, que puede superar los 40 grados centígrados.
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Tos persistente.
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Congestión nasal y secreción abundante.
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Conjuntivitis, con ojos enrojecidos y llorosos.
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Manchas de Koplik, pequeños puntos blancos dentro de la boca que suelen aparecer antes del sarpullido y son un signo característico de la enfermedad.
Entre tres y cinco días después del inicio de estos síntomas surge el signo más distintivo: un sarpullido rojo (exantema) que comienza en el rostro —generalmente detrás de las orejas y en la línea del cabello— y se extiende hacia el cuello, el tronco y el resto del cuerpo.
Las autoridades sanitarias advierten que se debe acudir de inmediato a valoración médica si se presentan signos de alarma como dificultad para respirar, fiebre que no disminuye con medicamentos, convulsiones, somnolencia extrema o si los síntomas empeoran después de una aparente mejoría.
La identificación temprana es clave para evitar complicaciones y frenar la propagación del virus, especialmente en niñas y niños pequeños, quienes representan el grupo más vulnerable ante el actual brote.
mb
