La noche de este miércoles, pocos veracruzanos fueron sorprendidos con un halo lunar que se registró sobre cielo de la zona conurbada Veracruz, Boca del Río.
Después del triunfo de la Selección Mexicana, la fotógrafa, paisajista veracruzana, Gwen Goopar, miró al cielo para agradecer a Dios por el triunfo de México, fue ahí cuando se percató de este fenómeno óptico parecido al arcoíris por sus colores.
A diferencia de lo que parece a simple vista, un halo lunar no tiene nada que ver con la magia ni con presagios, aunque su belleza bien podría hacer pensar lo contrario.
Se trata de un fenómeno óptico atmosférico que ocurre cuando la luz reflejada por la Luna atraviesa un tipo específico de nube: las llamadas nubes cirrostratos.
Estas nubes se forman en las capas más altas de la estratosfera y están compuestas por diminutos cristales de hielo.
Cuando la luz lunar pasa a través de ellos, se produce un proceso de refracción, es decir, la luz se dobla y se descompone en diferentes longitudes de onda, generando ese anillo de colores que rodea a la Luna y que tanto recuerda a un arcoíris.
En semanas recientes, los veracruzanos ya habían sido testigos de otros espectáculos similares en plena luz del día. Los llamados halos solares—que funcionan con el mismo principio de refracción, pero con la luz del Sol como protagonista— también se registraron sobre el puerto, generando reacciones similares entre quienes los captaron con sus teléfonos.
A eso hay que sumarle otro fenómeno que ha llamado la atención recientemente en el estado: las nubes iridiscentes.
A diferencia del halo, estas nubes no deben su colorido a la refracción sino a la difracción de la luz, un proceso en el que las ondas luminosas se dispersan al rodear pequeñas partículas suspendidas en la atmósfera.
El efecto visual es impresionante: manchas de color tornasol que parecen pintadas directamente sobre las nubes.
Fotos: Gwen Goopar