¿Cuándo se debe poner el altar de muertos y qué día llegan las almas de los difuntos? Aunque muchas familias comienzan a preparar sus ofrendas desde finales de octubre, las fechas tradicionales para recibir a las ánimas comprenden del 28 de octubre al 2 de noviembre, con días específicos dedicados a distintos tipos de fallecimientos.
Así lo explicó Miguel Salvador Rodríguez Azueta, presidente de la Fundación de la Crónica de la Ciudad de Veracruz, quien detalló que, de acuerdo con las referencias tradicionales que conoce, el 28 de octubre comienza la recepción de las almas de personas que murieron de manera trágica, repentina o en algún accidente.
El cronista señaló que recientemente han circulado publicaciones que ubican el 27 de octubre como el día para colocar ofrendas a las mascotas fallecidas. Sin embargo, reconoció que esta modalidad no la tenía registrada como parte de las fechas tradicionales que conoce.
Actualmente, algunas familias han incorporado a perros y gatos en sus altares, al considerarlos integrantes de la familia, por lo que sus fotografías también encuentran un espacio entre los elementos de la ofrenda.
De acuerdo con la explicación de Miguel Salvador Rodríguez Azueta, estas son las fechas que contempla el calendario tradicional de recepción de las ánimas:
El presidente de la Fundación de la Crónica de la Ciudad de Veracruz precisó que estas fechas forman parte de una tradición que se ha transmitido entre generaciones y que también ha experimentado modificaciones con el paso del tiempo.
Más allá de los alimentos, bebidas y objetos personales que se colocan para recordar a los seres queridos, existen cuatro elementos que Rodríguez Azueta considera indispensables en una ofrenda: agua, sal, flores y copal.
Cada uno tiene un significado dentro del recibimiento de las ánimas:
A estos elementos se suman las veladoras, que representan la luz que guía a los difuntos durante su regreso.
Recomendó utilizar veladoras de batería para reducir el riesgo de accidentes en los hogares, especialmente cuando los altares incluyen papel picado, flores secas y otros materiales inflamables.
También pueden añadirse alimentos, bebidas y objetos que disfrutaba la persona fallecida, como mole, tequila, agua de chía o cualquier otro platillo de su preferencia. Sin embargo, estos elementos son complementarios frente a los cuatro que destacó como indispensables.
Los altares de muertos pueden tener entre tres y siete niveles, aunque su estructura y significado varían de acuerdo con las costumbres familiares y regionales.
Rodríguez Azueta explicó que los números tienen una importancia particular dentro de las antiguas concepciones del mundo prehispánico, donde se hablaba de distintos niveles y cielos, así como del camino hacia el Mictlán, relacionado con el tránsito al inframundo.
Con la llegada de los españoles se produjo un proceso de sincretismo religioso y cultural que dio forma a muchas de las expresiones actuales del Día de Muertos.
Por ello, los altares que hoy se colocan en los hogares mexicanos son resultado de una combinación de creencias, símbolos y costumbres que han pasado de generación en generación.
Una de las transformaciones más recientes de esta tradición es la incorporación de las mascotas fallecidas.
El presidente de la Fundación de la Crónica de la Ciudad de Veracruz consideró que esta práctica responde a los cambios de la sociedad, donde perros y gatos son reconocidos cada vez más como integrantes de las familias.
En su experiencia personal, comentó que en su hogar también se colocan fotografías de las mascotas que han fallecido, aunque no necesariamente desde el 27 de octubre, sino cuando se instala la ofrenda familiar.
Reconoció que las tradiciones no son estáticas y que pueden incorporar nuevas expresiones conforme cambia la manera en que las personas entienden sus vínculos familiares y afectivos.
Finalmente, Miguel Salvador Rodríguez Azueta hizo un llamado a preservar las tradiciones mexicanas y sentirse orgullosos de este legado cultural.
Señaló que, independientemente de las creencias religiosas de cada persona, el Día de Muertos puede entenderse como una expresión cultural que permite recordar a quienes ya fallecieron y transmitir su memoria a las nuevas generaciones.
Para quienes profesan la fe en una vida después de la muerte, agregó, mantener vigente esta celebración también representa una manera de honrar a sus seres queridos y conservar la esperanza del reencuentro.
Así, la colocación del altar de muertos no tiene únicamente un significado ornamental: representa una de las expresiones más profundas de la memoria familiar y la identidad cultural de México.
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