Un pequeño asteroide identificado como 8NIQ001 pasó extremadamente cerca de la Tierra, sin representar un peligro para la población, pero su aproximación puso de manifiesto las dificultades que enfrentan los sistemas de vigilancia astronómica para detectar objetos provenientes de la dirección del Sol.
El astrónomo Raúl Mujica García, investigador del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), explicó que se trató de un objeto de dimensiones reducidas que, de haber ingresado a la atmósfera terrestre, probablemente se habría desintegrado y producido un bólido luminoso.
“Es un asteroide afortunadamente pequeñito y si hubiese entrado en la atmósfera, lo más probable es que se hubiera desintegrado. Hubiéramos visto un bólido maravilloso seguramente”.
El especialista indicó que los objetos menores de 10 metros suelen perder una parte considerable de su masa cuando atraviesan la atmósfera, por lo que la cantidad de material que eventualmente llega a la superficie puede ser muy pequeña.
Raúl Mujica señaló que, a pesar de los numerosos telescopios que monitorean el espacio, todavía existen dificultades para detectar asteroides que se aproximan desde la dirección del Sol.
Explicó que el resplandor solar dificulta las observaciones y genera una especie de punto ciego para los sistemas de vigilancia.
“Cuando vienen de donde está el Sol está bien difícil observarlos. Fue lo mismo que pasó en Chelyabinsk, no sé si te acuerdas hace unos años”.
Recordó el meteorito que ingresó a la atmósfera sobre Cheliábinsk, Rusia, en 2013, el cual tampoco fue detectado antes de su llegada debido a la dirección de su aproximación.
El investigador destacó la importancia de la Red Internacional de Alerta de Asteroides (IAWN), de la cual forma parte el INAOE, y que reúne esfuerzos de observación y seguimiento de estos cuerpos celestes.
Agregó que los especialistas continúan realizando modelos para estudiar la trayectoria del pequeño asteroide.
El astrónomo explicó que el ingreso de material extraterrestre a la atmósfera es un fenómeno cotidiano.
De acuerdo con la estimación que compartió, cada día ingresan alrededor de 100 toneladas de material espacial a la Tierra, desde partículas diminutas hasta objetos de mayores dimensiones.
Muchos de estos fragmentos producen los destellos luminosos conocidos como estrellas fugaces, mientras que otros pueden generar meteoros especialmente brillantes.
Mujica García explicó que los objetos que requieren especial atención son aquellos de dimensiones considerablemente mayores, por ejemplo, de 20 o 40 metros, debido a los posibles efectos que podrían producir si ingresaran a la atmósfera terrestre.
También hizo referencia al asteroide Apofis, de aproximadamente 400 metros de diámetro, cuyo acercamiento a la Tierra está previsto para 2029 y que pasará a una distancia inferior a la de los satélites geoestacionarios.
“Los que necesitamos cuidar son aquellos de más de 20 metros, por ejemplo, 20 metros, 40 metros, o el que viene en el 2029 que mide como 400 metros”.
El acercamiento de Apofis en 2029 no representa un riesgo de impacto con la Tierra, pero será una oportunidad importante para la investigación astronómica.
El investigador adelantó que se preparan actividades de divulgación para abordar el estudio de los asteroides y la importancia de mantener la vigilancia de los objetos cercanos a nuestro planeta.
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