Vivir junto a alguien que tiene problemas con el alcohol puede volverse agotador; la tensión constante, el miedo, la frustración de intentar controlar algo que está fuera de tus manos.
Son emociones que millones de familias mexicanas conocen muy bien. Y aunque no siempre se habla de ello abiertamente, existe ayuda disponible, gratuita y al alcance de cualquier persona que la necesite.
Al-Anon y Alateen es una cofraternidad internacional presente en 133 países cuyo objetivo es acompañar a quienes conviven o han convivido con personas alcohólicas.
No se trata de un grupo de ayuda exclusivo para el que bebe, sino para quienes viven las consecuencias a su alrededor: cónyuges, hijos, padres, hermanos, amigos cercanos y compañeros de trabajo.
Diana, integrante de la agrupación en Veracruz, explicó que el alcoholismo está reconocido médicamente como una enfermedad que impacta de manera física, mental y emocional a todas las personas del entorno, no únicamente a quien consume alcohol.
Este reconocimiento cambia profundamente la manera en que las familias pueden enfrentar la situación.
Según la más reciente Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco, en México existen más de 20 millones de personas con alcoholismo.
Eso significa que en ese mismo número de hogares pueden estar presentes el conflicto, la angustia y la confusión que destrozan el bienestar familiar.
"Cuando esto sucede, en este desconocimiento las familias empezamos a tratar de controlar esta situación, a veces regañando, riñendo, poniendo castigos, todas las formas que se nos ocurren, sin embargo, no podemos hacer nada realmente efectivo al no saber que estamos tratando con una enfermedad".
Uno de los aspectos menos visibles de esta problemática es el deterioro que sufren los propios familiares. Convivir durante años con una persona que no puede controlar su manera de beber termina afectando la salud física y emocional de quienes están a su lado.
"Muchas personas como nosotros familiares terminamos también a veces enfermándonos, físicamente, emocionalmente, a luchar por algo que no podemos realmente solucionar".
La agrupación abre sus puertas a un perfil amplio de personas. Pueden acercarse:
El único requisito para participar es querer cambiar la propia actitud ante la situación. No se exige ningún compromiso previo, ni tampoco que el familiar alcohólico esté en tratamiento o acepte tener un problema.
Lo que muchas personas desconocen es que esta red de apoyo lleva más de 50 años funcionando de manera formal en México, constituida legalmente como organización sin fines de lucro.
En todo el país existen cerca de 3 mil 500 grupos activos, distribuidos en distintas ciudades y municipios, y la participación es completamente gratuita para cualquier persona interesada.
En el caso de Veracruz, quienes deseen buscar orientación o información sobre grupos cercanos pueden comunicarse directamente vía WhatsApp al número 229 915 0837.
Desde ahí pueden resolver dudas, conocer los horarios disponibles y dar el primer paso hacia un proceso de recuperación que, como subrayan desde la propia organización, comienza por quien decide pedir ayuda, no necesariamente por el familiar que bebe.
El alcoholismo sigue siendo uno de los temas más subvalorados en términos de salud pública en México. Sus consecuencias van mucho más allá del individuo que consume: afectan la estabilidad económica del hogar, el desarrollo emocional de los hijos, la dinámica de pareja y la salud mental de quienes conviven con la situación durante años.
Organizaciones como Al-Anon y Alateen representan una alternativa real, probada y accesible para miles de familias veracruzanas que hoy enfrentan esta realidad en silencio. Buscar apoyo no es rendirse: es reconocer que hay herramientas disponibles y que nadie tiene que atravesar esta experiencia completamente solo.
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