La deuda de México sigue creciendo; especialista alerta por lo que podría ocurrir en 2030

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Por: José de Aquino
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Las finanzas públicas de México enfrentan un panorama que exige atención urgente. Así lo advirtió Ramón Ortega Díaz, de la Asociación Nacional de Fiscalistas (ANAFINET), quien puso sobre la mesa un dato que no debe pasar desapercibido: si el ritmo de endeudamiento actual se mantiene, para 2030 la deuda del país podría representar entre el 55 y el 60 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Una cifra que, en términos sencillos, significa que México estaría comprometiendo más de la mitad de todo lo que produce cada año solo para cubrir lo que debe.

El especialista explicó que el presupuesto contempla obtener alrededor de 10.6 billones de pesos, pero existe además un endeudamiento implícito de aproximadamente 1.6 billones de pesos adicionales, una parte de la deuda que no siempre queda tan visible en los titulares, pero que pesa igual sobre las arcas del país.

El superávit primario que no cuenta toda la historia

Uno de los puntos más reveladores del análisis de Ortega Díaz tiene que ver con la forma en que el Gobierno Federal presenta sus números. El llamado superávit primario —ese indicador que las autoridades suelen usar para mostrar que los ingresos superan a los gastos— tiene una trampa importante: no incluye el pago de la deuda.

Para que cualquier persona lo entienda de inmediato, lo comparó con alguien que lleva un registro de sus entradas y salidas del mes, pero olvida anotar los pagos de sus tarjetas de crédito. El saldo puede verse positivo, pero la realidad es otra.

"Entonces el gobierno federal dice, 'Tengo superávit primario.' Eso es sin deuda. Sin deuda. Ya con la deuda pues está muy limitado. Y ese es el problema de seguir pateando el bote".

Ortega Díaz recordó que para este año se había proyectado un déficit fiscal de entre 3 y 3.5 por ciento del PIB, pero al cierre el número se ubicó en 3.9 por ciento, por encima de lo estimado. Según el especialista, el incremento del gasto social es uno de los factores que explican ese desbordamiento, lo que obliga al gobierno a buscar ingresos adicionales para cumplir con sus compromisos.

"La deuda continúa": sin margen para negarlo

Cuando se le preguntó sobre los señalamientos de administraciones anteriores que han presumido no haber endeudado al país, la respuesta de Ortega Díaz no dejó lugar a interpretaciones:

"No, la deuda continúa. La deuda se ha incrementado año con año y ahí están los indicadores y por eso el déficit fiscal que estamos teniendo".

El economista subrayó que además de la deuda que se aprueba cada año dentro de la Ley de Ingresos, existen obligaciones derivadas de instrumentos como bonos gubernamentales, los cuales también generan compromisos de pago. Y agregó un punto que con frecuencia se omite en el debate público: los intereses de deudas contratadas en administraciones previas también deben cubrirse, por lo que el problema no le corresponde en exclusiva al gobierno en turno. Es, en parte, herencia acumulada de decisiones que vienen de años atrás.

Las tasas de interés, otro frente de riesgo

El escenario no se limita al terreno interno. Ortega Díaz alertó que el comportamiento de las tasas de interés internacionales podría generar presiones adicionales sobre las finanzas mexicanas. Con la tasa actual rondando el 6.5 por ciento, movimientos en economías como las de Japón, Estados Unidos y Europa podrían apretar aún más el margen de maniobra del país.

Si las tasas globales subieran, habría un impacto directo tanto para el Gobierno Federal como para los mexicanos de a pie, con menos recursos disponibles en el mercado. A nivel interno, mantener tasas elevadas también implica que el dinero circula menos, aunque ese mismo factor puede ayudar a contener la inflación, un equilibrio delicado que las autoridades financieras deben vigilar de cerca.

2026: el año que el IMEF ya da por perdido

En materia de crecimiento económico, el panorama tampoco es alentador:

"Es un año perdido 2026".

Las proyecciones de crecimiento que se manejaban para este año no se cumplieron, y ahora la expectativa se ha recorrido hacia 2027, con estimaciones de entre 1.5 y 2.5 por ciento. En palabras del especialista, lo que se esperaba que ocurriera en 2026 simplemente se postergó un año más.

Sin embargo, Ortega Díaz llamó a no cantar victoria antes de tiempo. El cumplimiento de esas proyecciones dependerá del comportamiento de varias variables que aún no están definidas:

  • El nivel de las tasas de interés tanto nacionales como internacionales.
  • La evolución de la inflación en México y en sus principales socios comerciales.
  • El ritmo real de crecimiento económico durante los próximos meses.
  • El comportamiento de la deuda pública y si se logran aplicar medidas de contención.
"Entonces, si lo que pasaba iba a pasar en 2026 ahora se pronostica al 2027, pues vamos a esperar todas estas variables para ver si se cumplen y no hay nuevos recortes".

México tiene margen para corregir el rumbo, pero el tiempo para hacerlo sin costos mayores no es ilimitado. La combinación de deuda creciente, déficit fiscal por encima de lo previsto, tasas de interés elevadas y un crecimiento que no termina de despegar configura un escenario que la próxima administración federal deberá atender con decisiones concretas, no con optimismo de vitrina.

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