¿Tu mente no deja de pensar en lo peor? Esto recomienda psicóloga

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Por: Anabel Vela
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Los pensamientos negativos forman parte de la experiencia de todas las personas; sin embargo, aprender a identificarlos y a cuestionarlos puede ayudar a evitar que se conviertan en un ciclo de emociones desagradables, ansiedad y preocupación.

Así lo explicó la psicóloga Belén Gómez Rullán, quien señaló que uno de los principales objetivos es aprender a reconocer estos pensamientos sin catalogarlos necesariamente como “malos”, ya que muchas veces aparecen de manera automática y no pueden evitarse por completo.

“Muchas veces no podemos dejar de tenerlos, pero sí aprender a reconocerlos y qué podemos hacer en el momento en el que llegan”, explicó.

Pensamientos que se alimentan entre sí

La especialista detalló que estos pensamientos pueden verse favorecidos por diferentes circunstancias externas, como las situaciones que atraviesa una persona, lo que escucha de otras personas o incluso el contenido que consume en redes sociales.

El problema, indicó, no necesariamente está en que aparezca un pensamiento negativo, sino en la manera en que se reacciona ante él.

En ocasiones, las personas pueden asumir que aquello que piensan necesariamente ocurrirá. Esto puede generar miedo, angustia, ansiedad, preocupación o incertidumbre y desencadenar una cadena de pensamientos que termina por reforzar el malestar.

Por ello, Gómez Rullán recomendó recordar que un pensamiento no es una predicción ni un hecho. El simple hecho de imaginar que algo ocurrirá no significa que vaya a suceder.

¿Cómo identificar estos pensamientos?

Una de las estrategias que propone la psicóloga consiste en detenerse y cuestionar el pensamiento: “¿Esto que estoy pensando en este momento es una realidad?”

La pregunta debe centrarse en el presente, en aquello que realmente está ocurriendo y no en escenarios que podrían suceder en el futuro.

Gómez Rullán explicó que muchos pensamientos negativos son automáticos, es decir, aparecen sin que la persona los busque. Cuando esto ocurre, es común engancharse con ellos y continuar una cadena de ideas que incrementa el malestar.

Una señal para identificar este proceso puede ser la aparición de emociones como enojo, frustración, miedo, preocupación, ansiedad, angustia o incertidumbre. También pueden presentarse manifestaciones físicas, como tensión corporal, pesadez en el estómago o dolor de cabeza.

Ante estas señales, recomendó preguntarse: “¿Qué estaba pensando para empezar a sentirme así?”

Cambiar la forma de pensar requiere constancia

Modificar patrones de pensamiento no ocurre de manera inmediata. La especialista señaló que si una persona ha pensado de determinada manera durante gran parte de su vida, comenzar a hacerlo de forma diferente requiere trabajo y constancia.

“Requiere trabajo, más no quiere decir que sea imposible”, señaló.

También aclaró que la diferencia entre una persona considerada “positiva” y otra “negativa” no siempre es tan sencilla, pues lo que alguien expresa verbalmente no necesariamente corresponde con lo que piensa internamente.

Asimismo, una persona que suele anticipar escenarios negativos no necesariamente elige ser así. De acuerdo con la psicóloga, las circunstancias de vida pueden favorecer que alguien desarrolle determinadas formas de pensamiento.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

La presencia de pensamientos negativos no significa por sí misma que una persona necesite atención psicológica, pues son parte de la experiencia humana. Sin embargo, Gómez Rullán recomendó buscar asesoría profesional cuando estos pensamientos se vuelven recurrentes e interfieren significativamente con la vida cotidiana.

En particular, señaló que es importante pedir ayuda cuando ocupan gran parte del tiempo de la persona o cuando provocan niveles de ansiedad y angustia que permanecen durante buena parte del día.

Finalmente, la psicóloga hizo un llamado a no asumir que una persona está condenada a pensar de determinada manera para siempre.

“Tener estos pensamientos llamados negativos es normal, todas las personas los tenemos y siempre los podemos modificar”, afirmó.

La especialista destacó que trabajar sobre estos pensamientos permite buscar interpretaciones más apegadas a la realidad y al momento presente, lo que puede contribuir a mejorar la manera en que las personas se sienten.

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