A una semana de que inicie el ciclo escolar 2026-2027, las papelerías y mercados de la zona conurbada de Veracruz siguen llenos de familias que todavía no terminan de completar las listas de útiles.
Entre comparar precios, estirar el presupuesto y hasta pedir prestado, muchos veracruzanos están haciendo su mayor esfuerzo para que sus hijos lleguen bien equipados a las aulas el próximo lunes 31 de agosto.
Comprar por partes es una estrategia que muchos conocen bien y que este ciclo se repite con más frecuencia que nunca, impulsada por el encarecimiento generalizado de productos básicos y escolares.
Beatriz Adriana Hernández, mamá de tres niños en edad escolar, es uno de esos casos. Recorre las tiendas con la última lista pendiente después de semanas de compras escalonadas.
"Ya ando con la última lista de útiles" y se ha gastado "como ocho mil pesos y ahorita fueron los zapatos, los tenis y la última lista (...) En sí son las libretas las más caras porque las piden cocidas".
Ocho mil pesos para tres niños, con zapatos, tenis, uniformes y libretas especiales incluidos. Para muchas familias veracruzanas, esa cifra representa semanas de trabajo o incluso un mes completo de ingresos.
Entre los útiles que más aparecen en las quejas de los padres están las libretas de pasta dura o cosidas, que varias escuelas exigen de manera específica.
Este tipo de cuadernos tiene un costo considerablemente mayor al de los cuadernos convencionales y, cuando se piden varias en la misma lista, el impacto en el presupuesto familiar se siente de inmediato.
No es el único artículo que ha subido. Amelia Páez, quien también recorrió la zona de mercados buscando los precios más accesibles, dijo lo siguiente:
"Sí están elevados, pero todo, tanto la despensa como todo está caro ahorita; como ella está en primaria le piden libretas cocidas, colores, resistol, tijeras, borrador, cartulinas, piden cosas para manualidades en las escuelas, me he gastado menos de dos mil pesos".
Su caso refleja el de muchas familias con uno o dos hijos en primaria, donde el gasto puede mantenerse por debajo de los dos mil pesos si se busca bien, aunque eso implica recorrer varios puestos y no conformarse con el primer precio que se encuentre.
Uno de los testimonios que llama la atención es el de Ángela Morales, abuela de un niño que este lunes regresa a sexto grado de primaria.
Ella y su esposo no tenían ahorros para cubrir los gastos del regreso a clases, así que tomaron una decisión que muchas familias no pueden evitar: pidieron un préstamo.
"Hemos comprado la mita de la lista, hasta ahorita llevamos como 700 u 800 pesos gastados, todavía nos hacen falta algunas cosas como el pantalón, lápiz, colores, diccionarios, cartulinas, es lo que nos hace falta todavía. No ahorramos, tuvimos que sacar un préstamo para poder comprar".
Con menos de mil pesos gastados hasta el momento y todavía varios artículos pendientes, la situación de esta familia ilustra con claridad el peso económico que representa el regreso a clases para los sectores más vulnerables de la zona conurbada veracruzana.
De acuerdo con los testimonios recabados, estos son los artículos que más se repiten en las listas escolares y que mayor impacto tienen en el gasto familiar:
El próximo lunes 31 de agosto arranca oficialmente el ciclo escolar 2026-2027 en todo el país. Para ese día, millones de niños y jóvenes deberán presentarse en sus planteles con listas completas, uniformes listos y zapatos nuevos.
Sin embargo, la realidad que se vive en los mercados y papelerías veracruzanas muestra que llegar a esa fecha con todo listo no siempre es posible para todas las familias.
La inflación que ha afectado productos de la canasta básica también se ha trasladado con fuerza al sector de útiles escolares.
Los precios elevados, las listas cada vez más extensas y los ingresos familiares que no alcanzan el mismo ritmo están poniendo a prueba la capacidad económica de muchos hogares en Veracruz, donde la creatividad para estirar el presupuesto se ha convertido en una habilidad indispensable cada agosto.
Mientras tanto, las papelerías y puestos de mercado siguen atendiendo a padres, madres y abuelos que, con lo que tienen, hacen lo posible para que sus hijos entren al año con todo en regla.
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