Madre exige justicia a gobernadora de Veracruz por muerte de su hija

Imagen Madre exige justicia a gobernadora de Veracruz por muerte de su hija

Por: José de Aquino
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Obdulia Hernández pide investigar el feminicidio de Breeydi Annette y que no quede impune

Con el corazón roto y la voz quebrada por el dolor, Obdulia Lorena Hernández García alzó la voz para pedir que la muerte de su hija, Breeydi Annette, sea investigada a fondo: quiere justicia, quiere respuestas y quiere que la gobernadora de Veracruz escuche el llamado de una madre desesperada.

La mujer exigió que las autoridades aborden el caso bajo la perspectiva de un posible feminicidio y que ninguna línea de investigación se cierre sin ser agotada. Para ella, dejar el caso sin resolver no es una opción.

Un mensaje directo a la gobernadora

Obdulia no dudó en dirigir sus palabras a la máxima autoridad estatal. Su petición fue sencilla pero profundamente humana: que quien gobierna Veracruz se ponga en su lugar.

"Que ojalá este mensaje llegue a la gobernadora. Ella también es madre, que se ponga en mi lugar, en mis zapatos". 

La madre dejó en claro que su única exigencia no es venganza, sino paz. Paz para ella y para su hija.

"Que me haga justicia, que le haga justicia a mi hija. Sé que no me la va a devolver, pero que quede en paz, que quede tranquila tanto mi hija como yo". 

Dos niños pequeños quedaron sin su mamá

Breeydi Annette era madre soltera de dos niños, uno de tres años y otro de siete. Tras su muerte, los pequeños quedaron al cuidado de su abuela materna, quien además de cargar con el duelo, ahora también tiene la responsabilidad de criarlos.

"Ya perdieron a su mamá y ya ahorita pues se quedan a cargo mío". 

Detrás de cada feminicidio hay historias como esta: familias que se rompen, infancias que quedan marcadas y abuelas que deben reconstruir lo que la violencia destroza.

La madre señala al novio y pide que las autoridades actúen

Obdulia también habló sobre la pareja sentimental de su hija. Según su versión, el joven no vivía de forma permanente con Breeydi Annette, aunque sí la frecuentaba en el lugar donde ella residía. Lo que más llama la atención es que, desde que ocurrieron los hechos, el joven no ha aparecido y habría eliminado sus cuentas en redes sociales.

"Yo no descarto al joven, la verdad. Y si él no fue, él estuviera aquí, estuviera dando la cara". 

Aun así, la madre fue cuidadosa en sus palabras y reconoció que no es su papel señalar culpables, sino el de las autoridades.

Petición concreta a las autoridades investigadoras

Obdulia no solo pidió justicia en términos generales; también detalló lo que espera que hagan quienes tienen en sus manos la investigación. Sus peticiones fueron específicas y razonables:

  • Revisar las cámaras de seguridad en la zona donde ocurrieron los hechos.
  • Entrevistar a vecinos que pudieran haber visto o escuchado algo relevante.
  • Agotar todas las líneas de investigación disponibles.
  • Abordar el caso con perspectiva de género y feminicidio.
"Que den con el culpable o los culpables. Que las autoridades hagan su trabajo como debe de ser. Que revisen cámaras, que entrevisten vecinos. Que se esfuercen un poquito. Yo no les pido más". 

Una petición que, viniendo de una madre en duelo, pesa el doble. No pide milagros, solo que se haga lo que corresponde.

Más allá del dolor personal: un llamado a proteger a más mujeres

La madre de Breeydi Annette aprovechó su voz para hablar por todas las mujeres que viven situaciones de violencia en silencio, muchas veces paralizadas por el miedo.

"Hay muchas mujeres que no hablan, que no dicen nada por temor a represalias". 

Con esta advertencia, la madre convirtió su dolor en un llamado colectivo. La muerte de su hija no debe repetirse. Las mujeres en Veracruz merecen protección real, canales de denuncia seguros y una respuesta institucional que llegue antes de que sea demasiado tarde.

La exigencia que no se apaga

Obdulia Lorena Hernández García cerró su mensaje con la misma claridad con la que lo comenzó: no quiere que el caso de Breeydi Annette se convierta en un expediente más acumulando polvo. Quiere que sirva de algo. Que provoque cambios. Que las autoridades respondan no solo a ella, sino a todas las familias que han perdido a una mujer por la violencia.

El caso sigue abierto. La investigación, bajo vigilancia ciudadana. Y una madre espera, con la esperanza intacta de que la justicia, aunque tarde, finalmente llegue.

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