Martín Carmona es un trabajador de la construcción veracruzano que dedica sus horas libres a reforestar espacios públicos de la ciudad, convencido de que un árbol sembrado hoy puede cambiar la vida de alguien que todavía no nace.
El domingo 9 de agosto, Martín se sumó a una jornada de reforestación en el camellón central del kilómetro 13.5 de la zona norte de Veracruz.
Ese día, junto a otros voluntarios, plantaron 30 robles en un tramo que, según describió, requiere urgentemente de vegetación.
Se trata de una iniciativa ciudadana impulsada por el señor Alfredo Hernández, con un objetivo claro: reducir el impacto del calor en la región.
Para él, sembrar no es un hobby reciente ni una moda ecológica, es algo que viene desde su niñez.
"A mí desde pequeño me han inculcado que los árboles son fundamentalmente parte de lo que necesitamos en nuestra vida, en el planeta y es un gusto; yo en mi casa tengo lleno de árboles, plantitas y cuando he podido sembrar hago esa labor".
El roble es una especie de lento crecimiento pero de larga vida, capaz de proveer sombra generosa durante décadas.
Plantarlos en un camellón de alta circulación vehicular como el kilómetro 13.5 de la zona norte tiene como propósito disminuir la temperatura percibida en una de las áreas con mayor expansión urbana de la ciudad.
Las olas de calor se sienten cada vez con más fuerza, y la falta de áreas verdes en zonas de crecimiento acelerado agrava el problema.
Entre las razones por las que la reforestación urbana es necesaria en ciudades como Veracruz, destacan:
Incluso invita a quien quiera participar a unirse a las jornadas. Sin requisitos, solo hace falta querer hacerlo.
"Si la gente de verdad quiere hacerlo están totalmente invitados, es algo que no es más que hacerlo de puro corazón, pensar en las generaciones que vienen porque al final del día esos árboles que estamos plantando ya no son para nosotros, son para los que vienen".
Trabajar en la construcción implica un desgaste físico considerable. Cargar material, mezclar cemento, subir andamios bajo el Sol.
Es un trabajo demandante que deja poco margen para actividades adicionales. Y aun así, Martín eligió que su descanso fuera otro tipo de trabajo: el de reforestar.
La iniciativa del señor Alfredo Hernández tiene en Martín a uno de sus voluntarios más comprometidos.
Historias como la de Martín Carmona recuerdan que la transformación de una ciudad no siempre viene desde arriba. A veces viene de un trabajador que en sus descansos decide plantar robles en un camellón de la zona norte, sin esperar que nadie se lo pida ni se lo agradezca.
Si la iniciativa ciudadana que encabeza Alfredo Hernández sigue sumando voluntarios con esa mentalidad, los camellones, parques y espacios públicos de Veracruz podrían lucir muy distintos en los próximos años. Más verdes, más frescos y, sobre todo, más habitables para las generaciones que están por llegar.