Un terremoto de magnitud 7.4 sacudió este lunes por la mañana a Colombia, dejando una devastación sin precedentes en el occidente del país.
El saldo preliminar supera los cien fallecidos, con múltiples edificios completamente derrumbados y más de mil 575 viviendas afectadas, según confirmó el propio presidente de la república, Abelardo de la Espriella, quien tomó posesión del cargo apenas días antes de que ocurriera esta tragedia nacional.
El movimiento telúrico se registró a las 7:34 horas, tiempo local, justo cuando muchos colombianos comenzaban su jornada.
En cuestión de segundos, varias ciudades del occidente colombiano enfrentaron el colapso de estructuras, cortes de señal y la angustia de quienes vieron derrumbarse edificios completos ante sus ojos.
La ciudad de Cali se convirtió en uno de los epicentros más golpeados de esta tragedia. Las imágenes que llegaron mostraron fachadas desplomadas, calles bloqueadas por escombros y equipos de rescate trabajando contra el reloj para sacar con vida a las personas atrapadas.
El periodista Jorge Escobar, quien se encuentra en la zona, describió la situación:
"El cuerpo de bomberos de la ciudad se ha visto completamente colapsado, de igual forma la administración distrital, las autoridades locales se encuentran en este momento muy atentas de ver cómo se puede solucionar esta situación que ocurre días después de la toma de posesión del nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella".
Solo en Cali, las autoridades confirmaron al menos 20 personas atrapadas bajo los escombros de edificios que no resistieron el sismo.
Las labores de rescate se convirtieron desde el primer momento en la prioridad absoluta para los cuerpos de emergencia locales, aunque la magnitud de la situación ha rebasado la capacidad de respuesta inmediata.
"En este momento es el levantamiento de toda esta infraestructura que se ha caído, estos edificios que han cedido y que decenas de personas se encuentran bajo los escombros esperando ser rescatadas; se requiere mucha asistencia por esa parte".
La infraestructura crítica de Cali también sufrió golpes severos. El aeropuerto internacional de la ciudad fue cerrado inmediatamente después del sismo tras registrar daños considerables, lo que complicó aún más el acceso de ayuda humanitaria y la posible evacuación de heridos graves.
La situación se repitió en el principal hospital de la ciudad, que igualmente fue afectado por el movimiento y vio comprometida su capacidad operativa en el momento en que más se le necesitaba.
A esto se sumó la intermitencia en las conexiones de internet, lo que dificultó la coordinación entre autoridades, la comunicación de las familias y la transmisión de información desde las zonas más afectadas hacia el resto del país y el mundo.
El presidente Abelardo de la Espriella tomó la vocería oficial para dar los primeros datos duros tras el desastre. De acuerdo con el mandatario, el balance hasta el momento incluye:
Las cifras, sin embargo, se consideran preliminares. Con múltiples zonas donde se hace el balance y labores de rescate en curso, los números podrían aumentar conforme avance el día y los equipos logren acceder a las áreas más afectadas.
Abelardo de la Espriella asumió la presidencia de Colombia apenas unos días antes del sismo, lo que significa que su gobierno enfrenta, en sus primeras horas de vida institucional, una de las peores catástrofes naturales que ha vivido el país en años recientes.
La capacidad de respuesta del nuevo ejecutivo y la coordinación con los gobiernos regionales es uno de los primeros retos.
Organizaciones internacionales y gobiernos de la región ya comenzaron a manifestar su solidaridad y a evaluar el envío de ayuda humanitaria, mientras que los cuerpos de rescate locales continúan trabajando entre los escombros con la esperanza de encontrar más sobrevivientes.
Los reportes coinciden: la magnitud del daño supera ampliamente la capacidad de respuesta local. Las autoridades de Cali y de otras ciudades afectadas necesitan apoyo adicional para las labores de rescate y para atender a los cientos de damnificados que en este momento lo han perdido todo.
El terremoto del 7.4 que golpeó a Colombia este lunes por la mañana ya se perfila como uno de los sismos más destructivos que ha vivido el país en décadas. La historia del día se sigue escribiendo entre escombros, con rescatistas que no paran y familias enteras que esperan noticias de sus seres queridos.
Foto: EFE