En un mundo saturado de plataformas de streaming, podcasts y contenido digital a la carta, la radio sigue más viva que nunca.
Una muestra de ello es un grupo de vecinas del Fraccionamiento Costa Verde, de Boca del Río, quien formó un club de fans dedicado exclusivamente a seguir la programación de Fusión 90.1 FM, la estación de Grupo Pazos. Y son alrededor de cincuenta.
La historia la contó Rebeca Avendaño, una de las integrantes del grupo, quien explicó que la agrupación surgió de manera orgánica entre vecinas que compartían el mismo hábito: prender el radio y no apagarlo.
Lo que empezó como una coincidencia entre amigas terminó convirtiéndose en una comunidad activa que sintoniza los diferentes espacios de la estación, participa en sus dinámicas y sigue de cerca el trabajo de sus locutores.
¿Qué gana alguien por escuchar radio con tanta dedicación? Según Rebeca, bastante. Las integrantes del club han participado en los concursos y dinámicas que Fusión 90.1 FM organiza en distintos horarios a lo largo de la semana, y los resultados han sido tangibles y muy concretos.
"Nos hemos ganado pasteles, tardes pasteleras, comidas en el Condimento (restaurante), por eso somos fans del 90.1 y también escuchamos a Bety Zavaleta".
Las estaciones no solo entretienen; conectan a sus oyentes con experiencias reales, con negocios locales y, sobre todo, entre sí.
La dinámica que describe este club no es menor. Participar activamente en los concursos de una estación de radio requiere estar pendiente de los horarios, conocer los programas, identificar a los locutores y mantenerse al tanto de las reglas de cada dinámica. Eso implica un nivel de fidelidad y atención que muchas plataformas digitales envidiarían.
En la radio, la relación entre locutor y audiencia es única: se construye día a día, programa a programa, con una familiaridad que ningún algoritmo puede replicar.
La voz en el radio no es anónima; es compañía, es rutina, es parte del día a día de quien la escucha.
En ciudades como Veracruz, donde la identidad local y el sentido de comunidad siguen siendo valores muy presentes, la frecuencia modulada encuentra terreno fértil para mantenerse relevante.
Fusión 90.1 FM, que forma parte de Grupo Pazos; es una de las estaciones de mayor penetración en la zona conurbada. Su programación mezcla música, información y espacios de interacción con la audiencia, lo que genera exactamente el tipo de fidelidad que ejemplifica este grupo de vecinas. No se trata solo de escuchar, sino de pertenecer.
Hay algo profundamente significativo en el hecho de que medio centenar de personas hayan decidido organizarse en torno a una señal de radio.
En un contexto donde la atención es el bien más disputado y las opciones de entretenimiento se multiplican por segundo, que la radio logre ese nivel de compromiso de su audiencia no es casualidad. Es el resultado de una programación que habla el idioma de su comunidad.
Más allá de los premios y las dinámicas, lo que el testimonio de Rebeca Avendaño deja en claro es que este club cumple una función social importante.
Las integrantes no solo escuchan radio: conviven, se organizan, comparten experiencias y participan juntas. La frecuencia 90.1 se convirtió en el pretexto perfecto para construir vínculos entre vecinas.
Este fenómeno, revelador en su significado, es un recordatorio de que los medios de comunicación siguen siendo pilares de cohesión social.
La radio, en particular, tiene esa capacidad casi única de crear comunidad en tiempo real, sin pantallas de por medio, con solo una voz y una señal que llega a todos lados.
En Veracruz ese vínculo está más vivo que nunca. Y tiene nombre: Fusión 90.1 FM.