La pesca furtiva continúa siendo uno de los principales problemas para el sector pesquero en Veracruz, donde se estima que representa alrededor del 30 por ciento de la actividad, señaló Bernardo Hernández Guzmán, presidente de la Federación de Pescadores del Puerto de Veracruz.
El dirigente explicó que el fenómeno tiene dos vertientes bien diferenciadas. Por un lado, hay personas que pescan para el autoconsumo familiar, una práctica que difícilmente puede combatirse o regularse del todo. Por otro, existe un grupo que ejerce la pesca de forma profesional, con embarcaciones y equipos, pero sin registrarse ante las autoridades, lo que hace que su producción quede completamente fuera de las estadísticas oficiales y del control sanitario.
De acuerdo con Hernández Guzmán, en Veracruz hay alrededor de 33 mil pescadores inscritos ante la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca). Sin embargo, su estimación es que la pesca ilegal equivale a un 30 por ciento adicional sobre ese universo registrado, lo que implicaría que miles de personas más operan al margen de la ley sin que las instituciones tengan mecanismos efectivos para detectarlos o regularizarlos.
El representante reconoció que parte del problema tiene raíz en la propia burocracia institucional, que complica y dilata los trámites para obtener un permiso.
"Sí, la pesca furtiva se da en todo el país y en todo el mundo. Hay gente que no ha podido obtener su permiso por toda la burocracia, pero también hay quienes se dedican a la actividad sin estar regularizados", dijo Bernardo Hernández Guzmán, presidente de la Federación de Pescadores del Puerto de Veracruz.
El líder pescador señaló que existen personas con permisos vigentes que ya no ejercen la actividad, mientras que quienes sí viven cotidianamente de la pesca no han podido acceder a la regularización. Por lo que indicó que se debe actualizar y depurar el padrón de permisos de Conapesca, para que refleje con mayor precisión quién realmente trabaja en el sector.
A esto se le suma el problema de la vigilancia y la falta de personal, ya que Veracruz cuenta con aproximadamente 745 kilómetros de litoral, además de una extensa red de ríos, lagunas y cuerpos de agua interiores, pero solo hay cinco oficiales que se encargan de vigilar e inspeccionar la zona.
"Ese es otro tema, solamente hay cinco oficiales para los 745 kilómetros, aproximadamente del litoral y todavía aguas interiores, también tienen que cuidar los ríos, lagunas, es muy poco el personal de inspección y vigilancia. Trabajan con el parque, con la Marina, pero aun así es muy poca la vigilancia que existe", agregó Bernardo Hernández Guzmán, presidente de la Federación de Pescadores del Puerto de Veracruz
Aunque estos inspectores coordinan acciones con la Marina y otras instituciones, la proporción entre personal disponible y territorio a cubrir es, en cualquier análisis razonable, insostenible.
Otro de los problemas que enfrentan los pescadores es el calentamiento global que está transformando el comportamiento de las especies marinas en el Golfo de México, obligando a los pescadores a trabajar en zonas más profundas y con herramientas distintas a las que los permisos actuales contemplan. Esto convierte a muchos pescadores regularizados en infractores involuntarios, pues las artes de pesca autorizadas ya no corresponden a las condiciones reales del mar.
Por esa razón, Hernández Guzmán también demanda una revisión y actualización de las artes de pesca permitidas, una tarea que solo puede realizarse con estudios de campo actualizados. Precisamente esos estudios, señaló, fueron prometidos por Conapesca desde hace varios años y aún no se han llevado a cabo.
A los efectos del cambio climático se suma la contaminación y la presión sobre los recursos por el esfuerzo pesquero acumulado. El resultado es que las capturas se mantienen en niveles bajos, lo que presiona aún más los ingresos de los pescadores registrados que compiten en desventaja con quienes operan sin regulación.
El periodo vacacional de verano trajo un alivio parcial para los pescadores veracruzanos. La mayor afluencia de turistas en el Puerto de Veracruz impulsó la demanda de productos del mar y generó un incremento en los precios de algunas especies:
Estos ajustes permitieron mejorar temporalmente los ingresos del sector y garantizaron el abasto suficiente para atender la demanda turística durante la temporada alta. Las condiciones climáticas de la canícula también cooperaron, ya que permitieron que las embarcaciones continuaran saliendo al mar sin mayores interrupciones.
No obstante, el presidente de la Federación de Pescadores del Puerto de Veracruz insiste en que los problemas estructurales del sector siguen sin resolverse: la pesca furtiva, la burocracia para obtener permisos, la insuficiencia de inspectores y el rezago de Conapesca en la realización de estudios de campo son deudas pendientes que ninguna temporada vacacional puede subsanar por sí sola.